Parálisis del sueño: por qué ocurre y cómo evitarla

La parálisis del sueño es un fenómeno que puede resultar muy angustiante, aunque en la mayoría de los casos no supone un peligro para la salud. Se produce cuando una persona se despierta o está a punto de dormirse y, durante unos segundos o minutos, no puede moverse ni hablar. El episodio puede ir acompañado de una sensación de presión en el pecho, dificultad para respirar o alucinaciones, lo que puede hacer que la experiencia resulte especialmente aterradora.

Este trastorno está relacionado con el funcionamiento normal del sueño REM, la fase en la que se producen la mayoría de los sueños. Durante esta etapa, el cerebro reduce de forma natural la actividad de los músculos para evitar que actuemos físicamente lo que estamos soñando. En la parálisis del sueño, la consciencia se recupera antes de que esa inmovilidad desaparezca por completo. La falta de sueño, los horarios irregulares, el estrés y dormir boca arriba pueden favorecer la aparición de episodios.

Aunque no siempre es posible evitarla por completo, mantener unos buenos hábitos de sueño puede reducir el riesgo. Los especialistas recomiendan dormir las horas necesarias, acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora todos los días y evitar, especialmente antes de dormir, el consumo excesivo de cafeína y alcohol. También puede resultar beneficioso reducir el estrés, limitar el uso de pantallas antes de acostarse y mantener un entorno tranquilo y adecuado para el descanso.

Durante un episodio, recordar que la parálisis es temporal puede ayudar a reducir el miedo. Intentar mantener la calma y concentrarse en una respiración lenta puede hacer que la experiencia resulte más llevadera. Si los episodios son frecuentes, provocan una gran angustia o se acompañan de una somnolencia excesiva durante el día, conviene consultar con un profesional sanitario para determinar si existe algún trastorno del sueño subyacente y valorar el tratamiento más adecuado.

Redacción (Agencias)