Las restricciones del aforo en las piscinas públicas y el cierre de muchas piscinas privadas han convertido a las piscinas hinchables en el nuevo producto de moda. Por eso y dado que una buena parte de los accidentes infantiles en piscinas tienen que ver con el uso de piscinas domésticas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) quiere recordar una serie de consejos básicos de seguridad e higiene:

  • Los niños han de estar vigilados en todo momento por un adulto, aun cuando sepan nadar o lleven unos manguitos o un chaleco. Un resbalón, un golpe o un corte de digestión o pueden causar una pérdida de conocimiento. En estos casos son suficientes 30 cm de profundidad para ahogarse.
  • Debe protegerse el acceso a la piscina durante el resto del día, para que el niño no entre solo. Si es pequeña, puede vaciarse después de cada uso. Si es más grande y tiene una escalerilla de acceso, debe retirarse cuando no haya un adulto.
  • Además, si la piscina es mediana, es preciso instalar algún sistema de depuración del agua. En el caso de que sea pequeña debería vaciarse y volver a llenarse cada día con agua del grifo ya clorada. En un caso como en otro conviene limpiar además las paredes de vez en cuando y quitar las hojas que hubiera flotando.
  • El lugar ideal para instalar una piscina hinchable es el jardín, lejos de cables eléctricos. Nunca en la terraza: el forjado está pensado para soportar un peso de 200 kg/m2, que equivale al de una piscina de 20 cm de profundidad que ocupara la misma superficie. Y a eso hay que sumar luego el peso de los niños y los adultos.
  • Existen pequeñas piscinas infantiles hinchables de 24 cm de altura y 120 cm de diámetro desde 20 euros, pero el plástico suele durar poco. Si va a usarse todo el verano compensa adquirir una más grande, de tipo tubular, con una escalerilla y una depuradora básica, bien de arena o de cartucho; en este caso su coste final rondaría los 300 euros.