Las cataratas del Iguazú cuentan en la actualidad con un caudal de alrededor de 250 metros cúbicos de agua por segundo, cifra que dista mucho de los 1500 metros cúbicos por segundo que se han registrado en los últimos años. Esta disminución se vincula a la falta de lluvias en el territorio brasileño. Este fenómeno no se registraba desde hace más de 15 años.

La sequía que afecta al entorno y la falta de lluvia hace que el agua no baje por los afluentes y por ende que no lleguen a las Cataratas. La sequía influye tanto a la actividad comercial de la zona como también a la flora y fauna. Un problema al que se le suma otro factor. El coronavirus redujo el número de visitantes de un millón y medio al año a cero.

No obstante, los expertos aseguran que la sequía va a terminar y las Cataratas del Iguazú volverán a lucir como acostumbran. La pandemia hace que el retorno de los turistas tenga una fecha incierta. No tener conocimiento de cuándo se reanudarán las actividades pone un signo de interrogación para quienes viven del turismo.

Redacción