Israel ha mezclado su receta para la innovación con su apuesta gastronómica y crea productos como filetes cultivados o zumos sin azúcar, para convertirse en potencia mundial en tecnologías de los alimentos, que planean revolucionar nuestra alimentación al mismo que luchan contra el cambio climático.

La pequeña ciudad costera de Ashdod, en el sur de Israel y conocida por su puerto y su cercanía a la Franja de Gaza, alberga sorpresivamente uno de los centros de innovación cuyas tecnologías pueden ser determinantes para el futuro de la humanidad. Su nombre es The Kitchen -la cocina- pero no tiene hornos sino laboratorios y quienes allí trabajan no son chefs sino científicos y emprendedores. El producto final, sin embargo, es el mismo que de una cocina tradicional: comida.

“La industria alimenticia está entendiendo que hoy los consumidores se están haciendo más preguntas. Están exigiendo mejor comida, más sana y sostenible, y la principal herramienta para realizar ese cambio es la tecnología“, señala Jonathan Berger, CEO y fundador de The Kitchen, a la que describe como una incubadora especializada en facilitar el crecimiento de empresas dedicadas a tecnologías de los alimentos.

Redacción (Agencias).