El lobo lleva persiguiendo a las ovejas domesticadas prácticamente desde los inicios de la humanidad. Los avances tecnológicos de las últimas décadas, sin embargo, no han conseguido aún proteger a las ovejas. Los mastines, por otra parte, a veces son ineficaces y algunos ganaderos no se los pueden permitir.

¿Cuál es la solución? En Suiza se está concibiendo un dispositivo para proteger a las ovejas de los lobos, una idea que surgió tras haberse constatado un aumento persistente de ataques por parte de estos predadores contra rebaños desprotegidos en zonas montañosas de este país.

Una fundación del cantón suizo de Valais, atravesado por los Alpes y con importante turismo, está financiando el desarrollo de un prototipo de collar capaz de medir el nivel de estrés de las ovejas a través de su ritmo cardíaco y de emitir un mensaje de texto al pastor para advertirle del peligro que corre su rebaño.

Se espera que, adicionalmente, el dispositivo pueda propalar alguna sustancia repulsiva para ahuyentar al lobo y eventualmente emitir alguna señal sonora con el mismo fin.

Una primera prueba de que el mecanismo ideado por Landry puede funcionar se efectuó con éxito hace unos días en las praderas de la localidad de Diablerets (Valais), con la participación de una decena de ovejas a las que se depiló el pecho para atarles alrededor del cuerpo una correa provista de un cardiometro similar al que utilizan los corredores.

Esas ovejas y otras diez desprovistas del dispositivo fueron soltadas en un paraje en el que poco después también fueron liberados dos perros-lobo checos (con un bozal puesto), un cruce de pastor alemán y lobo cuyo parentesco con este último es innegable.

La experiencia confirmó un ataque de pánico entre las ovejas tras percibir la presencia de los perros-lobo, lo que resultó en que su ritmo cardíaco aumentó al triple: pasó de 60 a 80 latidos por minuto a un pico de 225 en el momento del fallido ataque.

Redacción (Agencias)