6 curiosidades sobre el gato de Pallas, el felino indomable de Asia Central

Hay animales que parecen diseñados para convertirse en protagonistas de Internet y el gato de Pallas es, sin duda, uno de ellos. Este pequeño felino, cuyo nombre científico es ‘Otocolobus manul’, vive en las estepas y zonas montañosas de Asia Central y destaca a primera vista por su particular aspecto. Su cuerpo, que en realidad tiene un tamaño parecido al de un gato doméstico y suele pesar entre 2 y 5 kilos, parece mucho más grande debido a un pelaje especialmente abundante. No se trata únicamente de una cuestión estética: su densa capa de pelo es una de sus principales herramientas para sobrevivir en uno de los entornos más duros del planeta, donde las temperaturas pueden desplomarse durante los meses de invierno.

Su peculiar fisonomía esconde además varios detalles poco conocidos. A diferencia de muchos otros pequeños felinos, el gato de Pallas tiene las pupilas redondas, mientras que sus pequeñas orejas están colocadas muy abajo y a los lados de la cabeza. Precisamente esta combinación, junto con sus mejillas extremadamente pobladas de pelo y su rostro ancho y plano, es responsable de esa expresión que parece transmitir enfado permanente y que le ha convertido en un fenómeno viral. Sin embargo, el manul no está enfadado: su rostro tiene esa apariencia de forma natural. Incluso su forma de enfrentarse al peligro resulta llamativa, ya que puede agacharse y quedarse completamente inmóvil para confundirse con las rocas y el terreno que lo rodean.

La vida de este felino está marcada por la discreción. Es un animal principalmente solitario que pasa buena parte del tiempo refugiado entre rocas, grietas y madrigueras, desde donde puede acechar a sus presas. Su dieta está formada principalmente por pequeños mamíferos, como pikas y distintos tipos de roedores, y su estrategia de caza se basa más en el sigilo que en la velocidad. También resulta sorprendente su repertorio de sonidos: lejos de limitarse al típico maullido de los gatos domésticos, puede producir gruñidos, chirridos y vocalizaciones agudas. Todo ello hace del gato de Pallas un especialista perfectamente adaptado a su entorno, pese a que su aspecto pueda hacer pensar que se trata simplemente de un gato doméstico especialmente peludo.

Y precisamente ahí se encuentra una de las grandes curiosidades sobre el manul: por adorable que pueda parecer en fotografías y vídeos, sigue siendo un animal completamente salvaje que nunca ha sido domesticado. La especie está clasificada como de ‘Preocupación Menor’ por la UICN, aunque sus poblaciones se enfrentan a amenazas relacionadas con la pérdida y degradación de su hábitat, el sobrepastoreo, el cambio climático y otras actividades humanas. Su fama en redes sociales ha permitido que millones de personas descubran su existencia, pero también sirve para recordar que detrás de esa característica cara de pocos amigos hay un depredador perfectamente adaptado a las condiciones extremas de Asia Central.

Redacción (Agencias)