Descubren el ‘punto caliente’ del envejecimiento cerebral

Un equipo de científicos ha realizado un descubrimiento crucial sobre los cambios genéticos que inducen el envejecimiento cerebral, abriendo la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para ralentizar o incluso controlar el deterioro cognitivo asociado a la edad. Los hallazgos, publicados en la revista Nature, son fruto de un exhaustivo mapeo genético de más de 1,2 millones de células cerebrales de ratones jóvenes y viejos, un estudio respaldado por la iniciativa BRAIN, financiada por los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Los científicos han identificado una zona crítica en el cerebro, concretamente en el hipotálamo, donde se producen cambios genéticos significativos que podrían ser responsables de muchas de las alteraciones asociadas al envejecimiento. En este área, se observa un aumento de la inflamación y una disminución de la función neuronal, lo que podría acelerar el proceso de deterioro cerebral con la edad.

Al comparar cerebros de ratones jóvenes (de dos meses) y envejecidos (de 18 meses), los investigadores descubrieron que ciertos tipos celulares en el cerebro muestran un cambio en su expresión génica a medida que los animales envejecen. Los genes relacionados con la inflamación se activan mientras que los vinculados a la función neuronal se debilitan. Este fenómeno es particularmente evidente en las células cercanas al tercer ventrículo del hipotálamo, una región clave para regular funciones vitales como la temperatura corporal, el metabolismo y el uso de nutrientes.

Este descubrimiento también sugiere que dieta y estilo de vida tienen una influencia directa sobre el envejecimiento cerebral. Los investigadores creen que los cambios genéticos detectados podrían estar vinculados con un mayor riesgo de trastornos cerebrales relacionados con la edad, como el Alzheimer. Según Kelly Jin, científica del Instituto Allen de Ciencias del Cerebro, «nuestro objetivo es desarrollar tratamientos que puedan mejorar la eficiencia de estas células y, con ello, retrasar el envejecimiento«.

Con el respaldo de estos hallazgos, los científicos ahora apuntan a diseñar intervenciones dietéticas o farmacológicas para combatir el envejecimiento celular y mantener la salud neurológica a lo largo de los años. De hecho, investigaciones previas han vinculado el ayuno intermitente, una dieta equilibrada y la restricción calórica con una mayor esperanza de vida y un mejor estado de salud cerebral.

Este avance podría marcar un hito en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas, estableciendo un punto de partida para nuevas terapias que podrían transformar la forma en que envejecemos.

Redacción agencias