38 toneladas de colillas… ¡en Menorca!

En la isla de Menorca, con casi 100.000 habitantes, se desecharon el año pasado 118 millones de colillas de cigarrillo, que representan casi 38 toneladas de residuos, según un estudio de las organizaciones Rezero y Per la Mar Viva, que destaca el grave problema para el medioambiente de estos desechos.

El estudio, que ha contado con el apoyo del Consell de Menorca, determina que el 70 % de las colillas se tiran al suelo y acaban en entornos urbanos y naturales, generando importantes impactos ambientales y visuales.

En los muestreos realizados se ha detectado que las playas son uno de los entornos con una mayor presencia de colillas, algo especialmente preocupante dado el efecto negativo que tienen en los ecosistemas marinos.

En este sentido, los autores del estudio señalan que los filtros de las colillas de tabaco están compuestos por acetato de celulosa, un plástico no biodegradable que acaba descomponiéndose en partículas de microplástico que contaminan los ecosistemas, especialmente los acuáticos.

Además, contienen componentes tóxicos para el medio ambiente y la salud de los seres vivos, como la nicotina, el alquitrán, el amonio, la piridina y el plomo.

Por todo ello, Carlos Salord, presidente de Per la Mar Viva, destaca la importancia de llevar a cabo estudios para conocer la realidad de este problema y alertar a las administraciones para que tomen medidas.

Roser Badia, coordinadora de Rezero en Baleares, denuncia el desconocimiento general de la ciudadanía sobre el impacto negativo de las colillas en el medio ambiente.

“A pesar de tener una composición 100 % de plástico, las colillas no son percibidas como residuos por la población fumadora y su abandono en el entorno está socialmente más aceptado que otros residuos”, asegura.

En el caso de Menorca, el contrato de limpieza de las playas de la isla asciende a 900.000 euros anuales y, teniendo en cuenta que las colillas suponen el 65 % de los residuos de las playas, los autores del estudio calculan que el coste de su recogida supone hasta 585.000 euros anuales.

Por ello, argumentan que la persistencia de las colillas en entornos urbanos y naturales hace necesaria la implantación de nuevas medidas de carácter preventivo, como la limitación del consumo de tabaco en las playas.

También recuerdan que actualmente en Menorca solo hay cinco arenales adheridos al programa “Playas sin humo”, de un total de 136 playas, muchas de ellas vírgenes, por lo que existe un gran potencial para mejorar la protección de los ecosistemas marinos.

Finalmente, sugieren que las empresas productoras de tabaco deberían asumir el coste de la gestión de los residuos para aliviar la carga de los ayuntamientos.

“Esperamos que el real decreto relativo a la gestión de los residuos de tabaco, actualmente en fase de aprobarse después del período de alegaciones, incorpore estas medidas”, concluye Badia. 

Redacción.