Mariah Carey abre el baúl de los recuerdos con sus memorias

Mariah Carey ha presentado esta semana una autobiografía en la que la ganadora del Grammy revela mucho más sobre su vida que en sus letras musicales. Y es que Carey no ha atravesado precisamente un camino de rosas hasta alcanzar su indeleble estatus de “diva”, como relata en sus memorias “The Meaning of Mariah Carey”: pasó de ser una niña birracial procedente de un hogar roto a una superestrella casada al inicio de su trayectoria con el magnate que la fichó, dos décadas mayor.

La cantante estadounidense buceó en “momentos significativos de su vida que han estado entrelazados con la música” y así es como encontró “grabaciones de temas olvidados” en su archivo personal, que acabó incorporando al que es su octavo álbum recopilatorio, una “retrospectiva muy reveladora”.

Carey asegura que tiene “eternamente 12 años”, un “pacto” que hizo con sí misma cuando era pequeña tras presenciar una discusión entre su madre y el hombre con el que esta salía en ese momento, para no olvidar nunca lo que se siente “siendo una niña y que no te vean o te escuchen”, según dijo en una entrevista en “Out Magazine”.

En su autobiografía arroja más luz sobre esa etapa temprana de su vida que tanto le marcó, cuando vivía con su madre y sus dos hermanos mayores, que tenían actitudes abusivas y la resentían por tener una piel y cabello más claros.

Cuando tenía 12 años, “mi hermana me drogó con Valium, me ofreció una uña del meñique llena de cocaína, me hizo quemaduras de tercer grado e intentó venderme a un proxeneta”. “Algo en mí quedó detenido por todo ese trauma. Por eso a menudo digo que tengo eternamente doce años. Todavía estoy sufriendo por esos tiempos“, se sincera Carey en su libro.

Redacción (EFE)