El doctor Henning Johannes Drews, del Centro de Psiquiatría Integrativa (ZIP), en Alemania, y su equipo ha evaluado la arquitectura del sueño en parejas que compartían una cama. Midieron los parámetros del sueño mediante la polisomnografía dual simultánea, un “método muy exacto, detallado y completo para capturar el sueño en muchos niveles, desde las ondas cerebrales hasta los movimientos, la respiración, la tensión muscular, los movimientos a la actividad cardíaca”, explica Drews.

Los resultados mostraron que el sueño de movimientos oculares rápidos (REM) aumenta y se interrumpe menos en las parejas que duermen juntas en comparación con cuando dormían individualmente. Este hallazgo es particularmente relevante porque el sueño REM, que se asocia con sueños vívidos, se ha relacionado con la regulación de las emociones, la consolidación de la memoria, las interacciones sociales y la resolución creativa de problemas.

El equipo también descubrió que las parejas sincronizan sus patrones de sueño cuando duermen juntas.

Los investigadores apuntan a un ciclo de retroalimentación positiva en el que dormir juntos mejora y estabiliza el sueño REM, que a su vez mejora nuestras interacciones sociales y reduce el estrés emocional.

Curiosamente, los investigadores encontraron un mayor movimiento de las extremidades en parejas que comparten la cama. Sin embargo, estos movimientos no interrumpen la arquitectura del sueño, que permanece inalterada.

Redacción (Agencias)