Un día, los nietos de Paul McCartney en vez de llamarle abuelo le dijeron “Superabuelo, ¿puedes hacer esto…?”, y fue entonces cuando el cantante empezó a maquinar algo “mágico” que desembocó en el libro infantil “¡Ey, superabuelo!”, una historia que llega a las librerías con un mensaje para los más jóvenes, “no te deprimas, ¡haz algo!”.

Este libro ilustrado por Kathryn Durst arranca con un día lluvioso y niños enfadados y aburridos hasta que viajan, gracias a su abuelo y su brújula, hasta la playa mágica.

Un libro creado con una idea: “No te enfades, no te pongas triste, no te deprimas: ¡haz algo! Quizá no puedas conseguir una brújula mágica para ir a una playa mágica, pero puedes leer un libro sobre eso. Si te sientes triste, lee un bonito libro o toca buena música para cambiar tu estado de ánimo”, explica McCartney.

Y esto es lo que hace Edward Marshall, este superabuelo que conquista a sus cuatro nietos -Lucy, Tom, Bob y Em- cada vez que están aburridos agarrando su brújula y eligiendo un destino donde hacerles pasar un buen rato. Lugares como esa playa mágica, un desierto lleno de vaqueros o un paisaje montañoso con vacas que vuelan.

En definitiva, historias para leer antes de irse a dormir, algo que él no vivió porque sus padres no le leyeron, según confiesa.

Redacción (EFE)