“Debieron aparearse con mucha más frecuencia de la que pensábamos”. Esta es la conclusión a la que ha llegado el grupo de científicos tras el descubrimiento de la primera hija nacida de especies humanas diferentes.

Denny, que es como han bautizado a este espécimen, desciende de una madre neandertal y un padre denisovano, las dos especies extintas más próximas a los seres humanos modernos.

“Sabíamos por investigaciones previas que los neandertales y los denisovanos debían haber tenido hijos en algún momento, pero nunca pensamos que podríamos llegar a tener tanta suerte y encontrar una descendencia real de ambos grupos”, explica Viviane Slon, investigadora en el Instituto  Max Planck de Antropología Evolutiva, de Leipzig.

Este hallazgo ha sido posible gracias a un pequeño fragmento de hueso con el que se ha podido descubrir que Denny tenía alrededor de trece años y que habría muerto hace más de 90.000

Aunque todavía no han decidido si acuñarán un nombre específico para esta mezcla, los investigadores tras el “nacimiento” de Denny, explican que no les gusta el término “híbrido” y que es completamente incorrecto. Tal y como este estudio demuestra, las fronteras que separaban a estas especies eran mucho más delgadas de lo que parece.

Sarai de la Mata