En el fondo de las aguas de las islas Azores, en mitad del océano Atlántico, habitan jardines de corales, esponjas y otros organismos vulnerables. Un tesoro rodeado de dudas y misterios que un equipo de biólogos intentan resolver.

A medio camino entre el continente europeo y el americano, el archipiélago es conocido por su ecosistema: volcanes, aguas termales y lagunas en tierra firme; cetáceos, tiburones y mantas en sus aguas.

Pero una gran parte de su tesoro natural se esconden en el fondo del océano, a lo largo del casi millón de kilómetros cuadrados que conforman su zona económica exclusiva, una área que no ha sido explorada por completo. Para saber un poco más de este ecosistema, un equipo del Instituto del Mar de la Universidad de Azores se ha embarcado en una expedición a bordo del buque Esperanza de la organización Greenpeace.

El objetivo prioritario es confirmar la existencia de corales paragorgia, una especie que puede alcanzar hasta seis metros de altitud y es muy vulnerable.

Redacción (Agencias)