Asistir a conciertos es bueno para la salud, tiene efectos de bienestar personal más potentes que el yoga y aumenta la esperanza de vida en varios años. Esas son algunas de las conclusiones del estudio conducido por el pabellón O2 de Londres.

Según dicho estudio, veinte minutos en un concierto pueden llevar a “un aumento del 21% en la sensación de bienestar”. Una cifra superior al yoga, que provoca una subida del 10% o incluso pasear a tu perro, que la incrementa un 7%.

Ir de concierto cada dos semanas puede aumentar hasta nueve años la esperanza de vida de un amante de la música en vivo, debido a las buenas sensaciones que genera la experiencia colectiva y artística.

Para llegar a estas conclusiones se realizaron pruebas psicométricas y de frecuencia cardíaca mientras los sujetos realizaban diferentes actividades. Al ver música en vivo, los sentimientos de autoestima y el hecho de estar cerca de los demás mejoraron en un 25%, mientras que la estimulación mental fue la más afectada con una mejora del 75%.

Redacción (Agencias)