Lana del Rey llega al festival Vida (Vilanova i la Geltrú, Barcelona) con un pop frágil, atípico y cargado de nostalgia. Tal vez para cargar contra aquellos que ven en ella un fraude. Pero la cantante yanqui, lejos de acobardarse, hace alarde de su particular estilo en su parada en España, un país al que parece haberle cogido gusto.

Éste es el tercer verano consecutivo que actúa en nuestro país y, aunque viene con un disco bajo el brazo (“Utraviolence”), la cantante se ha apoyado sobre todo en los éxitos de su primer disco “Born to die”.

La actuación ha tenido lugar en un escenario de sesentero bucolismo, rodeada de encinas, pinos y olivos. Allí la diva ha lucido su particular melena negra ante centenares de fans, vestidas muchas de ellas con las diademas de flores que tanto la caracterizan. En medio del concierto, Lana ha tenido el detalle de parar la actuación durante unos minutos para bajar del escenario y hacerse unas fotos y firmar autógrafos a las fans que llevaban todo el día esperándola. Una acción tan atípica como especial que la define a la perfección.


Redacción (Agencias)