Tenemos fama de ser abiertos. Alegres. Simpáticos y fiesteros. Pero para algunos, estas virtudes se transforman en defectos cuando pasan unos meses con nosotros. Así, los extranjeros que residen un tiempo en España, dicen que somos “pícaros”, impuntuales y poco serviciales.

Así nos desmitifican y definen varios extranjeros de diferentes nacionalidades. Entre ellos, dos americanos que llevan aquí más de quince años. Jim, uno de ellos, observó un timo nada más llegar a los Sanfermines… ¡un español desalojó un tren diciendo que estaba averiado y vendió billetes de autobús a varios extranjeros!

Por otra parte Bárbara, la otra americana, asegura que en España es difícil compaginar la vida profesional y familiar ya que las jornadas laborales se distribuyen de manera muy poco eficiente.

¿Y cómo nos ven en países más calientes, más latinos, en los que se supone que tendrían que tener otro tipo de prejuicios hacia nosotros? Según Juliana, una brasileña, y Javier, un colombiano, su experiencia les ha hecho cambiar la imagen de extrovertidos y hospitalarios de los españoles por la de “maleducados, irrespetuosos y hoscos”.

Sofía, una periodista rusa, asegura que lo que más le ha sorprendido de los españoles es la impuntualidad. Según ella, en la universidad sus profesores llegaban tarde sistemáticamente y, cada vez que va a una fiesta, es la primera en llegar “aunque llegue una hora tarde”.

Pero no todo son defectos… ¡menos mal! Verena, una joven austriaca, asegura que los españoles somos “nobles y auténticos”, además de “muy honrados, leales y sinceros”.

A pesar de la diversidad de impresiones que los españoles hemos dejado en los foráneos, la mayoría asegura que se sienten cómodos en una sociedad que pasa una gran parte de su tiempo en la calle y que antepone la calidad de vida al resto de cosas. Habrá que seguir así… eso sí, ¡intentando mejorar un poquito nuestros defectos!

Redacción (Agencias)