El primer monje robot

Gabi se convirtió este sábado en una de las grandes atracciones del tradicional desfile de linternas celebrado en Seúl con motivo del cumpleaños de Buda. El robot, considerado el primer “monje robot” del país, participó en el popular Festival de los Faroles pocos días después de completar una simbólica ceremonia de iniciación en el templo Jogyesa. La iniciativa forma parte de la estrategia de la Orden Jogye para acercar el budismo a las nuevas generaciones mediante el uso de tecnología y elementos innovadores, en un contexto donde el cristianismo es actualmente la religión organizada con más seguidores en Corea del Sur.

La presencia de Gabi y de otros tres robots —Seokja, Mohee y Nisa— despertó gran curiosidad entre familias y jóvenes asistentes al evento, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial. Según explicó el monje Seongwon, el objetivo principal es lograr que los niños y adolescentes perciban los templos budistas como espacios cercanos y atractivos. Los responsables del proyecto consideran que la tecnología puede servir como puente entre la tradición religiosa y la sociedad moderna, fomentando una conexión más natural con el budismo antes incluso de abordar cuestiones espirituales o filosóficas.

Como parte de su integración simbólica en la comunidad budista, Gabi recibió cinco preceptos adaptados a su condición de robot, entre ellos no causar daño, no engañar y evitar “sobrecargarse”, una regla inspirada en la prohibición budista relacionada con los excesos. Para diseñar estas normas, los monjes recurrieron incluso a herramientas de inteligencia artificial, aunque finalmente optaron por reformularlas manualmente. La historia del robot monje se volvió viral en redes sociales y medios internacionales, reflejando el creciente interés por la combinación entre espiritualidad, cultura tradicional y avances tecnológicos.

Redacción (Agencias).