Cada mes de octubre, coincidiendo con la llegada de Halloween, la mayoría de las protectoras de animales suspenden de forma cautelar la adopción de gatos negros e incluso blancos. Esta medida preventiva busca evitar que la estética de esta festividad ponga en riesgo la integridad de los animales.
Entre la superstición y el maltrato
Durante décadas, los gatos de colores oscuros se han visto arrastrados por mitos y supersticiones que los relacionan con la mala suerte, la brujería o lo místico. Con la popularización comercial de Halloween, estas falsas creencias se intensifican, convirtiendo a los animales en blanco fácil para el vandalismo y el maltrato gratuito.
A pesar de que la alarma social suele centrarse en el miedo a posibles rituales satánicos, magia negra o sacrificios ligados a la magia negra o la santería, las protectoras insisten en que el riesgo va mucho más allá por motivos superficiales o de entretenimiento.
Un accesorio temporal para las fiestas
El principal temor de los refugios es que los animales sean adoptados como un simple complemento para disfraces, sesiones de fotos o bromas de mal gusto. Una vez pasada la noche de Halloween, el interés desaparece y muchos terminan siendo abandonados o devueltos. Por ello, las protectoras paralizan las entregas en octubre para garantizar que las adopciones sean meditadas, seguras y para toda la vida.
Redacción




