La Guerra Fría contada para escépticos, de Juan Eslava Galán

El escritor ha presentado en el Café Comercial de Madrid su nuevo libro, La Guerra Fría contada para escépticos, en un desayuno con periodistas al que ha asistido BiblioKISS. China, Rusia, Estados Unidos, el futuro de Europa y la situación política española han protagonizado una conversación en la que el autor ha conectado los grandes conflictos del siglo XX con las incertidumbres del presente.

La Guerra Fría terminó oficialmente hace más de tres décadas, pero basta con prestar atención a las noticias internacionales para sospechar que algunas de sus viejas reglas siguen funcionando. Las potencias compiten por ampliar sus áreas de influencia, el espionaje continúa siendo una herramienta política y económica y los conflictos se libran, con frecuencia, lejos de las fronteras de quienes los promueven.

Sobre ese escenario ha conversado este lunes Juan Eslava Galán durante la presentación de La Guerra Fría contada para escépticos (Editorial Planeta), su nuevo ensayo histórico. El encuentro ha tenido lugar en el emblemático Café Comercial de Madrid, donde un grupo de periodistas, entre ellos BiblioKISS, ha compartido un desayuno con el escritor para hablar del libro y de una actualidad internacional que parece empeñada en dar nuevos argumentos a quienes estudian el pasado.

Eslava Galán, fiel a su manera de entender la divulgación histórica, ha combinado el análisis de los acontecimientos con la ironía y una mirada crítica hacia el ejercicio del poder. Y ha dejado una idea sobre la mesa: la caída del Muro de Berlín no supuso necesariamente la desaparición de las dinámicas que habían dividido el mundo durante décadas.

De Washington y Moscú a un mundo que mira hacia Pekín

Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, Estados Unidos y la Unión Soviética protagonizaron un enfrentamiento que condicionó la política, la economía y la vida cotidiana de millones de personas. La amenaza nuclear, los servicios secretos, las operaciones encubiertas y las guerras indirectas formaron parte de un conflicto que nunca desembocó en una guerra abierta entre las dos superpotencias.

Aquel orden internacional se transformó con el hundimiento de la Unión Soviética. Sin embargo, Eslava Galán considera que muchas de sus características han sobrevivido, aunque los protagonistas y sus intereses hayan cambiado.

El escritor ha señalado que la confrontación ideológica de entonces ha dado paso a una competición fundamentalmente económica y comercial. Las grandes potencias continúan disputándose territorios, recursos, tecnología e influencia política, mientras el desarrollo de la inteligencia artificial abre un nuevo frente estratégico.

En ese escenario, China aparece como uno de los grandes protagonistas del futuro. A juicio del autor, el gigante asiático trabaja con una perspectiva a largo plazo que le permite preparar su posición en el nuevo equilibrio internacional. India y Brasil también están llamados, según su análisis, a desempeñar un papel cada vez más importante.

El historiador ha recurrido incluso a una comparación con la decadencia del Imperio romano para describir el momento actual: una época de transición acelerada en la que resulta más sencillo reconocer el mundo que dejamos atrás que anticipar el que está por venir.

Espías, propaganda y conflictos que nunca desaparecieron

En las 384 páginas de La Guerra Fría contada para escépticos, Eslava Galán reconstruye un tiempo marcado por los servicios de inteligencia, los golpes de Estado, las fronteras impuestas y una carrera armamentística que mantuvo al planeta bajo la amenaza de una catástrofe nuclear.

Pero el libro no se limita a recorrer los episodios más conocidos del enfrentamiento entre las dos superpotencias.

El autor se interesa también por los mecanismos menos visibles del poder: la propaganda, la manipulación de la información, los intereses económicos y las decisiones políticas que condicionaron el destino de países enteros.

Durante el desayuno, esa mirada histórica ha servido para abordar fenómenos muy actuales, desde la desinformación hasta las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial para influir sobre la opinión pública.

Eslava Galán ha señalado especialmente a Rusia por su utilización de estas herramientas para tratar de intervenir en el escenario político internacional. Al mismo tiempo, ha advertido de los riesgos de una sociedad sometida a sistemas de vigilancia y control cada vez más sofisticados, evocando el universo de 1984, la célebre novela de George Orwell.

España y Estados Unidos: una relación que viene de lejos

La conversación también ha permitido detenerse en el papel que desempeñó España durante la Guerra Fría.

El país, gobernado entonces por Francisco Franco, quedó inicialmente aislado tras la Segunda Guerra Mundial, pero su posición estratégica adquirió un valor creciente a medida que avanzaba el enfrentamiento entre Washington y Moscú.

Los acuerdos firmados con Estados Unidos en 1953 marcaron un punto de inflexión para el régimen franquista, que encontró en su colaboración militar con la potencia norteamericana una vía para mejorar su posición internacional.

Eslava Galán considera que aquella relación de dependencia ha dejado consecuencias duraderas. Aunque la incorporación de España a las instituciones europeas modificó su posición, el escritor sostiene que el país continúa condicionado por los intereses estratégicos estadounidenses.

Marruecos, Ceuta y Melilla: una de las reflexiones más controvertidas

Uno de los asuntos que ha suscitado especial interés durante el encuentro ha sido la relación entre España y Marruecos.

El historiador, que dedica parte de su nuevo libro a esta cuestión, ha expresado su convencimiento de que Estados Unidos priorizaría sus vínculos estratégicos con Marruecos ante un eventual conflicto con España.

Para explicar su postura, ha recordado la guerra de Ifni de 1957 y las restricciones estadounidenses al empleo de determinado armamento suministrado a España.

El escritor ha ido más allá al plantear, como hipótesis de futuro, que pudiera surgir alguna fórmula de soberanía compartida sobre Ceuta y Melilla que terminase favoreciendo las aspiraciones territoriales marroquíes.

Se trata de una interpretación y una previsión personal del autor, no de un escenario confirmado, pero sirve para ilustrar una de las cuestiones que atraviesan su ensayo: las relaciones internacionales no siempre responden a las afinidades políticas declaradas, sino también a intereses estratégicos que pueden mantenerse durante generaciones.

Una mirada crítica hacia la democracia española

La presentación ha terminado abordando también la política nacional.

Eslava Galán se ha mostrado crítico con el desarrollo de la democracia española desde el final del franquismo y con determinados aspectos del sistema político actual.

A su juicio, la Transición dejó compromisos y problemas estructurales que siguen condicionando el funcionamiento de las instituciones. El escritor ha cuestionado tanto a la izquierda como a la derecha y ha lamentado la falta de voluntad política para impulsar reformas que considera necesarias.

También ha dirigido una reflexión a los ciudadanos, especialmente a los más jóvenes, sobre la importancia de informarse antes de votar y no convertir la identificación con un partido en una decisión automática.

Más allá del debate que puedan suscitar estas opiniones, sus intervenciones han mostrado a un Eslava Galán que no concibe la historia como una sucesión de acontecimientos definitivamente cerrados. Para el escritor, estudiar el pasado también significa reconocer sus consecuencias en el presente.

Un libro de historia para entender las noticias de hoy

La Guerra Fría contada para escépticos forma parte de una de las series más reconocibles de Juan Eslava Galán. En ella, el autor se ha propuesto acercar episodios y periodos históricos complejos a lectores que buscan explicaciones accesibles sin renunciar al rigor ni al sentido crítico.

El propio escritor ha explicado durante la presentación que fueron las peticiones de sus lectores las que terminaron animándolo a abordar esta etapa histórica, inicialmente más alejada de sus principales intereses.

El resultado es un recorrido por uno de los periodos decisivos del siglo XX en el que conviven dirigentes políticos, agentes secretos, operaciones militares, rivalidades económicas y decisiones que todavía ayudan a explicar el mapa internacional.

Porque comprender la Guerra Fría exige algo más que recordar quiénes fueron Truman, Stalin, Kennedy o Jrushchov. También implica entender por qué Europa quedó dividida, cómo se construyeron las alianzas militares y de qué manera la rivalidad entre superpotencias afectó a regiones situadas a miles de kilómetros de Washington y Moscú.

El volumen recupera esos acontecimientos con el estilo narrativo característico de su autor: explicaciones claras, episodios sorprendentes y una ironía que contribuye a hacer más cercana una materia históricamente compleja.

El desayuno de este lunes en el Café Comercial ha dejado, en definitiva, una reflexión que trasciende las páginas del libro: quizá la Guerra Fría terminó como periodo histórico, pero buena parte de sus mecanismos de poder continúan presentes en el mundo contemporáneo.

Y comprenderlos puede ser una buena manera de enfrentarse, con algo más de criterio, a las noticias de mañana.

Sobre el autor: Juan Eslava Galán

Juan Eslava Galán es uno de los escritores y divulgadores históricos más conocidos de España. Doctor en Letras, ha desarrollado una extensa trayectoria literaria en la que combina la novela histórica con ensayos destinados a acercar el pasado al gran público.

En 1987 obtuvo el Premio Planeta con En busca del unicornio, una de sus obras de ficción más reconocidas.

Es autor, entre otros títulos, de Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie, Los años del miedo, La familia del Prado y Enciclopedia nazi.

Su colección de libros «contados para escépticos» incluye obras dedicadas a la historia de España, la Revolución francesa, la Revolución rusa, las dos guerras mundiales, la antigua Roma y otros episodios fundamentales de la historia.

En todas ellas mantiene una fórmula reconocible: documentación histórica, vocación divulgativa, humor y una disposición constante a cuestionar las versiones demasiado simples del pasado.