¿Un espresso o un café de filtro? Aunque el primero tiene un sabor mucho más intenso, no significa necesariamente que aporte una mayor cantidad de cafeína. De hecho, una taza de café filtrado puede contener más cafeína que un espresso, pese a tener un sabor más suave.
La explicación está en cómo se prepara cada café. Según explican desde Ikore Kofi, una cuenta especializada en café de especialidad, el tiempo que el agua permanece en contacto con el café molido influye en la cantidad de cafeína que termina en la bebida.
En el caso del espresso, la extracción suele durar entre 20 y 30 segundos. En cambio, preparar un café de filtro puede llevar varios minutos, mientras que métodos como la prensa francesa requieren mantener el café en contacto con el agua durante más tiempo.
¿Y qué ocurre con el café frío?
El cold brew es otro ejemplo. Esta bebida se elabora dejando reposar el café molido en agua fría durante 12 a 24 horas, un proceso muy diferente al de las cafeteras tradicionales.
Sin embargo, el tiempo de extracción no lo es todo. La cantidad de café utilizado, la proporción de agua y el tamaño de la bebida también determinan su contenido final de cafeína. Por eso, un cold brew no tiene necesariamente más cafeína que cualquier otra preparación.
La diferencia está también en cómo medimos esa cantidad. El espresso suele tener más cafeína por mililitro, pero, al servirse en porciones pequeñas, una taza de café filtrado puede aportar una dosis total superior.
Así que, si alguna vez has pensado que cuanto más fuerte sabe un café, más cafeína contiene, conviene recordar que la intensidad del sabor no siempre refleja su efecto estimulante.




