El cambio climático deja huella en la piel

Un estudio internacional alerta de que el clima ya está cambiando la frecuencia y gravedad de algunas enfermedades dermatológicas, especialmente en los países con menos recursos.

El cambio climático no solo se nota cuando suben los termómetros o llegan fenómenos meteorológicos extremos. También se está dejando notar en nuestra piel.

Más de 4 de cada 10 países del mundo han detectado cambios en la frecuencia o la gravedad de las enfermedades dermatológicas relacionados con el clima. Y hay un dato especialmente llamativo: el impacto es mayor en los países con menos ingresos.

Es la principal conclusión de un estudio internacional presentado en el Congreso 2026 de la Academia Europea de Dermatología y Venereología, celebrado estos días en Viena.

Los investigadores recopilaron información de 136 países de todo el mundo, después de consultar a representantes de los 194 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud.

Los países con menos recursos, los más afectados

Los resultados dejan una diferencia bastante clara.

El 55,6% de los países de ingresos bajos aseguró haber detectado cambios en las enfermedades de la piel relacionados con el clima. La cifra fue del 52,5% en los países de ingresos medios-bajos.

En los países de ingresos medios-altos, el porcentaje bajó al 43,8%. Y entre los países con mayores ingresos se situó en el 28,3%.

Por regiones también hay diferencias importantes. El Pacífico occidental registró la mayor proporción, con un 64,7%, seguido del Mediterráneo oriental y el sudeste asiático, ambos con un 60%.

En Europa, en cambio, el porcentaje fue mucho menor: un 16,1%.

En África aparece además otro dato que preocupa a los investigadores: el 42,9% de los participantes no tenía claro hasta qué punto el cambio climático estaba afectando a las enfermedades dermatológicas. Una señal que podría estar relacionada con la falta de vigilancia y de datos disponibles.

Calor, inflamación e infecciones

Entre los 58 países que sí informaron de cambios relacionados con el clima, las alteraciones más habituales estuvieron relacionadas con distintos tipos de problemas dermatológicos.

El 81% señaló un aumento de las erupciones provocadas por el calor, mientras que el 75,9% detectó cambios en las enfermedades inflamatorias de la piel.

También se observaron modificaciones en las enfermedades infecciosas en el 62,1% de los países y en las enfermedades transmitidas por vectores en la mitad de los casos.

¿Y por qué ocurre?

La explicación está, en buena parte, en las nuevas condiciones ambientales. Más calor y humedad pueden aumentar la sudoración y la irritación de la piel, mientras que la contaminación y otros factores ambientales pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de procesos inflamatorios.

Además, los cambios en las temperaturas y las precipitaciones pueden modificar el territorio en el que viven mosquitos, garrapatas y otros transmisores de enfermedades.

Es decir, algunos de estos vectores pueden empezar a aparecer en zonas donde antes no eran habituales.

La piel, nuestra primera barrera

Esther Freeman, autora del estudio y titular de la Cátedra L’Oréal/CeraVe de Dermatología para la Salud Global del Hospital General de Massachusetts, pone el foco en algo que a veces pasa desapercibido.

Estamos acostumbrados a relacionar el cambio climático con golpes de calor, problemas respiratorios o enfermedades cardiovasculares. Pero la piel también está en primera línea de batalla.

Y el problema se agrava en los países que tienen menos recursos.

Los investigadores destacan que muchas de estas naciones son precisamente las que menos han contribuido al cambio climático, pero se encuentran entre las que más cambios dermatológicos relacionados con el clima están notificando.

Además, suelen tener menos acceso a dermatólogos, medicamentos, atención sanitaria e infraestructuras capaces de responder a estas nuevas amenazas.

Más vigilancia para anticiparse

Ante este escenario, los expertos piden reforzar la vigilancia y la prevención.

Detectar antes los cambios, mejorar la formación de los profesionales sanitarios y adaptar las estrategias a las condiciones climáticas de cada zona son algunas de las medidas que plantean los investigadores.

Porque el cambio climático puede tener muchas caras. Algunas son evidentes. Otras, como esta, empiezan a aparecer poco a poco.

Redacción (Agencias).