Una investigación liderada por la Universidad Johns Hopkins y publicada en la revista Radiology ha descubierto que una menor densidad mineral ósea en la columna vertebral está vinculada a un deterioro cognitivo más acelerado, así como a un avance más rápido de lesiones en la sustancia blanca del cerebro asociadas al envejecimiento.
El equipo multidisciplinar aplicó algoritmos de aprendizaje profundo a los datos de más de 2.000 participantes del Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA). Mediante el análisis de tomografías computarizadas de tórax y resonancias magnéticas cerebrales longitudinales, evaluaron la salud del tejido óseo y su relación con la estructura cerebral.
Los autores aclaran que estos hallazgos no implican que la osteoporosis cause demencia de forma directa. En su lugar, apuntan a la existencia de un síndrome metabólico compartido relacionado con el envejecimiento (como la resistencia a la insulina, cambios hormonales o dislipidemia) que afecta simultáneamente al esqueleto y al sistema nervioso.
La identificación de pacientes con baja densidad ósea en revisiones rutinarias puede convertirse en una herramienta preventiva eficaz para detectar de forma precoz a personas con riesgo de sufrir una degeneración neurológica paralela.
Redacción
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