El entorno de Dolly Parton atraviesa una disputa tras el fallecimiento de la artista el pasado 25 de agosto. Danny Nozell, responsable de gestionar actualmente su patrimonio, ha solicitado una orden de alejamiento contra Bryan Seaver, sobrino de la cantante y quien durante dos décadas ejerció como jefe de seguridad de Parton. Seaver fue además la persona que comunicó públicamente la muerte de la artista mediante un vídeo, siguiendo las instrucciones que ella había dejado previamente.

El conflicto se habría intensificado después de que Seaver fuera apartado de la seguridad de varias propiedades vinculadas a Parton, entre ellas una finca, un museo y un almacén situados en Nashville. Según los documentos judiciales citados por medios estadounidenses, Nozell sostiene que el exresponsable de seguridad envió mensajes de carácter intimidatorio y exigió dinero a cambio de no perjudicar los intereses empresariales relacionados con la cantante. La orden de alejamiento temporal fue concedida el 22 de septiembre por un tribunal de Tennessee.
La demanda presentada por Nozell acusa a Seaver de protagonizar una campaña de amenazas, coacciones y presuntos intentos de extorsión contra trabajadores, abogados y colaboradores de She’s Alive, LLC, compañía creada para proteger y gestionar el legado de Parton. Los documentos aseguran que Seaver habría amenazado con dañar negocios relacionados con la artista, incluido Dollywood, y con lanzar un podcast destinado a perjudicar sus acuerdos comerciales si no recibía determinados pagos. Estas afirmaciones forman parte de la versión presentada por Nozell ante el tribunal y no constituyen por sí mismas hechos probados.
Por su parte, Seaver niega que sus mensajes puedan considerarse amenazas y asegura que se produjeron durante conversaciones privadas con Nozell, a quien consideraba un amigo. En declaraciones difundidas por TMZ, afirmó que trabaja como profesional de la seguridad y contratista militar, y sostuvo que algunas de sus expresiones fueron realizadas en el contexto de una discusión marcada por el duelo tras la muerte de su tía. El sobrino de Parton también ha manifestado su desacuerdo con las decisiones adoptadas recientemente sobre el patrimonio de la cantante.
La disputa se produce mientras el legado de Dolly Parton entra en una nueva etapa bajo la gestión de sus responsables patrimoniales. Nozell sostiene que necesita medidas judiciales para proteger a empleados y colaboradores frente a nuevas intimidaciones, mientras que Seaver cuestiona los cambios realizados después de la muerte de su tía. La orden concedida es temporal y el caso deberá avanzar hacia una audiencia en la que se examinarán las acusaciones y las posiciones de ambas partes.
Redacción (Agencias).




