El clima agrava la tragedia en Nepal

Un estudio científico apunta al calentamiento global como uno de los factores que contribuyeron a la devastadora riada de agosto

La tragedia que golpeó Nepal el pasado agosto tiene ahora una nueva pieza en el puzle. Un análisis realizado por un equipo internacional de científicos apunta a que el cambio climático contribuyó a agravar las condiciones que desencadenaron la devastadora riada en el norte del país.

El desastre comenzó con el colapso de una masa de hielo y roca en una zona glaciar, cerca de la frontera con China. El desprendimiento provocó una enorme avalancha que terminó generando una riada de agua, hielo, rocas y sedimentos que avanzó río abajo con una fuerza extraordinaria.

Según el estudio de World Weather Attribution (WWA), no hubo una única causa detrás de la catástrofe. Los científicos hablan de una «crisis compuesta», en la que intervinieron distintos factores climáticos y geológicos que se fueron acumulando durante años.

Un Himalaya cada vez más vulnerable

Uno de los elementos clave es el retroceso de los glaciares. El aumento de las temperaturas ha favorecido el deshielo y ha reducido parte del hielo que contribuía a estabilizar las laderas de la zona. Además, el permafrost y otros depósitos de agua también pudieron aportar más líquido al sistema cuando se produjo el colapso.

A esto se sumaron unas condiciones meteorológicas especialmente cálidas. Los meses de julio y agosto de 2026 fueron los más cálidos registrados en la zona, según el análisis, mientras que las intensas nevadas del otoño anterior habían dejado grandes cantidades de agua almacenada en forma de nieve y hielo.

El estudio estima además que las temperaturas de julio y agosto en la región fueron alrededor de 1,5 grados superiores a las de la época preindustrial, un dato que los investigadores relacionan con el calentamiento provocado por la actividad humana.

Una riada que arrasó todo a su paso

La velocidad de la avalancha ayuda a entender la magnitud de la tragedia. El informe señala que un muro de agua, hielo, roca y sedimentos recorrió 22 kilómetros en apenas siete minutos, alcanzando la frontera de Rasuwagadhi a una velocidad media de unos 188 kilómetros por hora.

El impacto fue devastador y afectó a localidades como Timure y Syabrubesi, además de atrapar a peregrinos, trabajadores y personal de la frontera.

Los científicos insisten en que el cambio climático no explica por sí solo el desastre. La catástrofe fue el resultado de la combinación de varios factores, pero el calentamiento global habría contribuido a crear unas condiciones más favorables para que un episodio de estas características tuviera consecuencias tan graves.

Redacción (Agencias).