Su primera actuación en los MTV Video Music Awards en el año 2009 finalizó con una sangrienta escena que pretendía criticar a Hollywood y la industria al ritmo de ‘Paparazzi’
Eel 13 de septiembre de 2009, Lady Gaga se presentó por primera vez en los MTV Video Music Awards con una actuación que resumió en apenas unos minutos la estética provocadora que estaba definiendo su carrera. Su interpretación de ‘Paparazzi’ terminó con la artista ensangrentada y suspendida sobre el escenario, una imagen que generó sorpresa, críticas y también elogios.
La actuación tuvo lugar en el Radio City Music Hall de Nueva York, cuando Gaga atravesaba uno de los momentos decisivos de su ascenso internacional. Después del éxito de canciones como ‘Just Dance’ y ‘Poker Face’, la artista llegó a los Vma’s con una propuesta que iba mucho más allá de una interpretación convencional. Su actuación, que pretendía representar la relación entre la fama, los medios de comunicación y el precio de convertirse en una celebridad, arrancó con un estruendo que cogió por sorpresa a los asistentes: una enorme lámpara de araña de cristal se había descolgado en el centro del escenario y Lady Gaga yacía aplastada debajo.
El clímax llegó cuando Gaga comenzó a sangrar, aparentemente herida, y terminó colgada sobre el escenario mientras las luces y los flashes reforzaban la sensación de estar ante una fotografía de una estrella convertida en espectáculo. La sangre era falsa y formaba parte de una representación deliberadamente teatral de la muerte. La escena sorprendió a buena parte del público y se convirtió rápidamente en una de las imágenes más recordadas de aquella edición de los VMAs.
La puesta en escena también provocó controversia. Las imágenes de sangre, muerte y sufrimiento fueron consideradas por algunos espectadores como excesivas y morbosas, mientras que otros defendieron el número como una pieza de performance pop con un significado concreto. La polémica se vio alimentada por la propia estética de Gaga, que en aquel momento estaba construyendo una imagen pública basada en la provocación y en la ruptura de las convenciones del pop.
Más allá de las reacciones inmediatas, Gaga defendió el trasfondo conceptual de la actuación: la cantante quería mostrar cómo la fama puede convertirse en una experiencia destructiva y cómo los medios y el público participan en la exposición permanente de las celebridades. Su debut en los MTV VMAs terminó siendo, además, un triunfo: Gaga ganó aquella noche el premio a Mejor Artista Revelación y confirmó que había encontrado una fórmula escénica capaz de convertir cada actuación en un acontecimiento.
Redacción (Agencias)




