Una oca se convierte en la «guardiana» de once patitos recién nacidos en Pontevedra

Una curiosa escena se repite estos días en el río O Con, en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra), donde una oca se ha convertido en la particular guardiana de once patitos recién nacidos. El ave permanece junto a la madre y sus crías mientras recorren el cauce, vigilando que los pequeños estén a salvo de algunos de los peligros que los acechan, especialmente las gaviotas y las ratas.

La presencia de esta peculiar familia de aves ha despertado la curiosidad de numerosos vecinos y viandantes, que se acercan hasta las inmediaciones del río y de Santa Mariña para observar a los patitos durante sus primeras semanas de vida. De las once crías, seis presentan un plumaje amarillo que cambiará de color a medida que crezcan, mientras que las otras cinco son negras con algunas manchas blancas, similares a las de su madre.

La historia tiene además un precedente: hace dos años, la misma pata tuvo también once crías y otra oca ejerció entonces como vigilante de la familia. Sin embargo, aquella camada no logró sobrevivir al completo y, en pocos días, el número de patitos se redujo de once a dos. Ahora, la oca vuelve a desempeñar su particular papel de protectora, intentando mantener alejadas a las gaviotas mientras los pequeños se desplazan por diferentes zonas del cauce.

La supervivencia de los patitos se enfrenta, además, a otro problema: el estado del río O Con. El cauce ha sufrido episodios recientes de contaminación y acumulación de basura, y el pasado 25 de agosto se registró un vertido que llegó hasta la ría de Arousa. Mientras la oca protege a las crías de los animales que pueden atacarlas, la situación del entorno añade una dificultad más para esta peculiar familia, que por ahora continúa recorriendo el río bajo la atenta mirada de los vecinos.

Redacción (Agencias)