Preguntar, escuchar, comprobar y, después, contar. Este 8 de septiembre se celebra el Día Internacional del Periodista, una fecha dedicada a una profesión que lleva siglos intentando hacer algo que parece sencillo, pero no siempre lo es: explicar qué está pasando.
La elección del día tiene detrás una historia mucho más seria. El 8 de septiembre de 1943 murió Julius Fučík, periodista y escritor checoslovaco que había sido detenido por la Gestapo durante la ocupación nazi y posteriormente ejecutado en Berlín. Su figura terminó convirtiéndose en un símbolo de los periodistas perseguidos por ejercer su profesión.
La conmemoración fue establecida en 1958 por la Organización Internacional de Periodistas y desde entonces cada 8 de septiembre sirve también para recordar la importancia de la libertad de prensa y el derecho a la información.
Una profesión que ha cambiado de herramientas
Del periódico impreso a la radio y la televisión. Y de ahí a internet, los pódcast, las redes sociales y los teléfonos móviles. La forma de consumir información ha cambiado radicalmente y también lo ha hecho el trabajo de quienes la cuentan.
Ahora una noticia puede recorrer el mundo en cuestión de segundos. Precisamente por eso, comprobar de dónde viene, contrastarla y separar los hechos de los rumores se ha vuelto todavía más importante.
La inteligencia artificial ha añadido un nuevo elemento a esa transformación. Puede ayudar a buscar datos, transcribir entrevistas o trabajar con grandes cantidades de información, pero también facilita la creación de imágenes, audios y contenidos falsos cada vez más difíciles de detectar. El criterio periodístico y la comprobación de las fuentes siguen estando detrás de cualquier información que aspire a ser fiable.
Y mientras cambian las herramientas, permanece algo bastante más antiguo: la curiosidad. La pregunta que abre una entrevista, la llamada que confirma un dato, la historia que parecía pequeña hasta que alguien decidió escucharla.
Porque detrás de una noticia, un reportaje, un boletín de radio o una investigación suele haber alguien que empezó haciendo exactamente eso: preguntándose qué había pasado y queriendo contárselo a los demás.




