Las abejas melíferas tienen más dificultades para encontrar néctar en agosto

Las abejas melíferas afrontan mayores dificultades para recolectar néctar a finales del verano, especialmente durante el mes de agosto, según una investigación de la Universidad de Sussex. Los científicos plantean que dejar crecer determinadas flores y malas hierbas durante estas semanas podría ayudar a los polinizadores.

Agosto, un mes especialmente difícil para las abejas

El estudio, publicado en la revista Functional Ecology, analizó la cantidad de energía que las abejas gastan durante sus desplazamientos en busca de alimento y la que consiguen obtener del néctar de las flores.

Los investigadores realizaron observaciones en espacios verdes de Brighton y Edimburgo, donde recopilaron datos de 1.217 abejas y analizaron 1.426 flores. En ambos lugares detectaron patrones similares: la escasez de alimento era especialmente importante a finales de julio y durante agosto.

Menos flores y más competencia por el néctar

Los científicos creen que esta situación se debe principalmente a que hay menos flores en plena floración durante el final del verano. Además, las que permanecen disponibles concentran a un mayor número de polinizadores, lo que incrementa la competencia por el néctar.

La situación contrasta con la primavera, cuando la eficiencia de búsqueda de alimento de las abejas alcanza sus niveles más altos gracias a la floración de numerosos árboles, entre ellos el castaño de Indias, el sauce y el cerezo.

Dejar crecer algunas malas hierbas puede ayudar

Una de las principales conclusiones del estudio es que no eliminar todas las malas hierbas de floración estival podría beneficiar a las abejas durante este periodo crítico.

Los investigadores recomiendan favorecer la presencia de flores de floración tardía, modificar la frecuencia con la que se corta el césped y ser más tolerantes con especies como el cardo, la hierba cana y la centaurea.

Estas plantas pueden proporcionar una fuente adicional de néctar y polen cuando otras especies ya han dejado de florecer.

Las olas de calor pueden agravar el problema

Los investigadores advierten de que el problema puede ser todavía mayor durante los años con olas de calor. Las altas temperaturas pueden reducir la cantidad de néctar disponible en las flores y alterar los periodos de floración.

Esto se suma a otras presiones que afectan a los polinizadores, como la intensificación de la agricultura y la transformación de sus hábitats.

Los jardines también pueden ser refugios para los polinizadores

El estudio apunta además al papel que pueden desempeñar los jardines y las zonas agrícolas con medidas favorables para la biodiversidad.

Mantener flores durante el final del verano podría ayudar a compensar las carencias de alimento de las abejas y contribuir a estabilizar el suministro de néctar durante todo el año.

Los investigadores consideran que las abejas melíferas pueden servir también como un indicador de la disponibilidad de alimento para otros insectos polinizadores, ya que visitan una gran variedad de especies florales.

Redacción