Un nuevo estudio eleva la cifra de personas afectadas cada año y sitúa al África subsahariana como una de las zonas más castigadas
Las mordeduras de serpiente provocan cada año muchas más consecuencias de las que se pensaba hasta ahora. Más de 2,1 millones de personas sufren envenenamiento por estos animales en todo el mundo, según un estudio que revisa al alza la incidencia de este problema de salud.
El dato más preocupante llega al mirar las cifras de mortalidad: más de 274.000 personas pierden la vida cada año como consecuencia del envenenamiento. Una realidad que afecta especialmente a determinadas regiones del planeta y que vuelve a poner el foco en la importancia de contar con atención médica y tratamientos adecuados.
África concentra una parte importante de los casos
El África subsahariana reúne alrededor del 45% de los casos registrados en el mundo, convirtiéndose en una de las regiones más afectadas por este problema. La situación es especialmente complicada en zonas donde el acceso a los servicios sanitarios resulta más difícil.
La magnitud del problema también se entiende al comparar estas nuevas estimaciones con los datos que manejaba hasta ahora la comunidad científica. La Organización Mundial de la Salud calcula que hasta 5,4 millones de personas sufren mordeduras de serpiente cada año, mientras que entre 81.000 y 138.000 fallecen por sus consecuencias.
Además de las muertes, las mordeduras pueden dejar secuelas permanentes y discapacidades en cientos de miles de supervivientes. El problema golpea sobre todo a países de ingresos bajos y medios, donde las dificultades para acceder rápidamente a un hospital pueden marcar la diferencia.
Por eso, más allá de las cifras, los expertos reclaman que el envenenamiento por mordedura de serpiente reciba más atención como problema de salud pública mundial. Una amenaza que puede parecer lejana para buena parte de nosotros, pero que cada año cambia la vida de millones de personas.
Redacción (Agencias).




