Hace exactamente 18 años, el 23 de agosto de 2008, Madonna inauguraba en el Millennium Stadium de Cardiff (Gales) el ‘Sticky & Sweet Tour’, una gira concebida para presentar su álbum ‘Hard Candy’ y que acabaría convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos comerciales de la historia de la música en directo.
El espectáculo, producido por Live Nation, arrancó ante más de 33.000 espectadores y llevó a la cantante por Europa, Norteamérica, Sudamérica y, posteriormente, de nuevo por Europa y Asia. La primera etapa terminó en São Paulo el 21 de diciembre de 2008, pero el éxito fue tal que Madonna anunció una segunda vuelta en 2009: en total, la gira se prolongó hasta el 2 de septiembre de 2009 y sumó 85 conciertos en 32 países.
El gran titular del ‘Sticky & Sweet Tour’ fue su récord de recaudación. Al concluir la primera etapa, Madonna ya había ingresado unos 280 millones de dólares en 58 conciertos, superando los 260 millones que había conseguido con su anterior ‘Confessions Tour’ y convirtiéndose en la artista solista con la gira más taquillera hasta ese momento. Tras la ampliación de 2009, la cifra final ascendió a alrededor de 408 millones de dólares, con más de 3,5 millones de entradas vendidas, lo que mantuvo a la gira como la más lucrativa de la historia para un artista en solitario durante años.
España tuvo un protagonismo especialmente llamativo, con cinco conciertos, una presencia superior a la habitual en las giras de Madonna. En 2008 actuó en el Estadio Olímpico de Sevilla el 16 de septiembre y dos días después en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste, en Valencia, donde reunió a 50.143 espectadores. El éxito de aquella primera visita propició que España volviera a formar parte de la ampliación de 2009, con conciertos en Barcelona, Madrid y Zaragoza, los días 21, 23 y 25 de julio, respectivamente. En conjunto, las cinco actuaciones españolas superaron los 200.000 espectadores y generaron más de 20 millones de dólares de recaudación según los datos de taquilla recopilados de la gira.
El aniversario devuelve así la mirada a una gira que marcó un antes y un después en la carrera de Madonna: 85 conciertos, más de 3,5 millones de espectadores y unos 408 millones de dólares recaudados. Además del récord mundial de taquilla para una gira de un solista, ‘Sticky & Sweet’ confirmó la capacidad de la artista para convertir un espectáculo pop de gran formato en un acontecimiento global. Dieciocho años después de aquella primera noche en Cardiff, sus cinco paradas españolas destacan como una muestra más de la dimensión excepcional que alcanzó aquella gira.
Redacción (Agencias)
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