El café es una de las bebidas más consumidas del mundo y sus efectos van más allá de la sensación de energía asociada a la cafeína. Antes de realizar ejercicio, esta sustancia puede aumentar los niveles de adrenalina y retrasar la percepción del cansancio, favoreciendo el rendimiento físico. También estimula la actividad cerebral y ayuda a mantenerse alerta y despierto durante más tiempo, aunque en personas sensibles puede provocar inquietud o problemas de sueño.
Otro de sus atractivos está en su concentración de antioxidantes, especialmente polifenoles, capaces de actuar frente a los radicales libres relacionados con el envejecimiento de los tejidos. En el ámbito cardiovascular, un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Cardiología observó que consumir entre media y tres tazas al día se asociaba con un menor riesgo de accidente cerebrovascular y muerte por enfermedad cardiovascular. Estos resultados no eliminan la necesidad de controlar el consumo en personas con hipertensión o colesterol alto.
La relación entre café y salud también se extiende al metabolismo y al sistema nervioso. Su consumo, combinado con una alimentación equilibrada y ejercicio, se ha vinculado con una reducción del riesgo de diabetes tipo 2. Además, estudios sobre el consumo regular de café apuntan a una menor probabilidad de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson. La cafeína puede ayudar asimismo frente a cefaleas leves y puntuales, aunque quienes sufren migrañas deben moderar su ingesta porque puede actuar como desencadenante.
El hígado es otro de los órganos que podría beneficiarse de un consumo habitual y moderado: algunos estudios han relacionado unas dos tazas diarias con una disminución del riesgo de cirrosis. Aun así, la cantidad es determinante. Un exceso de cafeína puede provocar temblores, insomnio, dolores de cabeza, alteraciones del ritmo cardíaco e incluso dependencia. Por eso, los posibles beneficios del café deben entenderse dentro de un estilo de vida saludable y sin convertir la bebida en un sustituto de una buena alimentación o del ejercicio.
Redacción (Agencias)




