An image of a used coffee filter with coffee basket and coffee beans on burlap.
Los posos de café, que habitualmente acaban en la basura, pueden convertirse en materia prima para producir biocombustibles, según un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV), que ha evaluado cómo extraer su aceite de manera eficiente y, al mismo tiempo, conservar el resto del material vegetal para que también pueda aprovecharse en procesos posteriores.
La investigación, publicada en la revista científica ‘Biomass and Bioenergy’, se centra en los residuos del café ya utilizado, que contienen aproximadamente un 15 % de lípidos, es decir, grasas que pueden servir como base para obtener biodiésel.
Los investigadores han estudiado cómo influyen tres factores clave en la extracción de este aceite: la temperatura, el tiempo del proceso y la proporción entre disolvente y residuo de café.
Para ello, utilizaron n-hexano, un disolvente empleado habitualmente en la extracción de grasas, y aplicaron un diseño experimental que les permitió analizar la combinación de todas estas variables.
«Hemos comprobado que las condiciones óptimas se encuentran a 45 ºC, durante 60 minutos y con una proporción de 35 mililitros de hexano por gramo de poso seco», ha explicado una de las autoras del estudio, Magdalena Constantí.
Según la investigación, con estos parámetros, el proceso permite recuperar aproximadamente el 90 % del aceite que se obtiene mediante Soxhlet, una técnica de laboratorio muy utilizada como referencia porque ofrece rendimientos elevados, pero que requiere más tiempo y más energía y no resulta tan recomendable para una aplicación industrial.
Además de la cantidad de aceite recuperado, el estudio destaca la calidad del extracto: el proceso optimizado generó un aceite con una fracción de impurezas muy baja, del 0,3 %, mientras que con Soxhlet esta fracción alcanzaba el 3,9 %.
El análisis de la composición de las grasas mostró que el perfil de ácidos grasos se mantenía estable en las distintas condiciones ensayadas y estaba dominado por los ácidos linoleico y palmítico, dos componentes relevantes para valorar el potencial de este aceite como materia prima para la producción de biodiésel.
«En nuestro estudio también demostramos que extraer el aceite no tiene por qué comprometer el aprovechamiento del resto del residuo», ha señalado el investigador del Departamento de Ingeniería Química de la URV Francesc Medina.
Según los autores, esta propuesta se enmarca en la economía circular y en la necesidad de desarrollar combustibles renovables para sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado.
«El aprovechamiento integral de los posos de café permite transformar un residuo habitualmente infrautilizado en diferentes vectores energéticos y productos químicos de origen biológico, así como reducir el impacto ambiental asociado a su acumulación», ha destacado el investigador del Departamento de Ingeniería Química de la URV Daniel Montané.
Redacción (Agencias)
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