Atapuerca descubre 24 nuevos fósiles de Homo antecessor con señales de canibalismo y revela nuevos secretos

La sierra de Atapuerca (Burgos) vuelve a situarse en el centro de la investigación mundial sobre la evolución humana. La última campaña de excavaciones ha concluido con el descubrimiento de 24 nuevos fósiles humanos de Homo antecessor, una especie que habitó Europa hace unos 850.000 años y que continúa aportando información clave sobre los primeros pobladores del continente.

El hallazgo, realizado en el yacimiento de Gran Dolina, incluye restos de individuos adultos, una novedad especialmente relevante para los investigadores, ya que hasta ahora la mayoría de los fósiles encontrados correspondían a niños y adolescentes.

Además, varios de estos restos presentan marcas de corte asociadas al canibalismo, confirmando una práctica ya documentada en este nivel arqueológico y abriendo nuevas preguntas sobre el comportamiento de los grupos humanos del Pleistoceno inferior.

Gran Dolina y el estrato Aurora: una ventana al pasado de Homo antecessor

Después de 31 campañas de excavación en Atapuerca, el equipo científico ha centrado sus esfuerzos en el conocido como estrato Aurora (TD6-2 de Gran Dolina), un nivel arqueológico que ha demostrado conservar un enorme potencial para el estudio de Homo antecessor.

Con los nuevos descubrimientos, la colección supera ya los 200 restos fósiles humanos, convirtiendo este enclave burgalés en uno de los lugares más importantes del mundo para investigar la evolución humana en Europa.

Entre los nuevos fósiles encontrados destacan:

  • Fragmentos de huesos temporales del cráneo.
  • Vértebras cervicales y lumbares.
  • Falanges de manos y pies.
  • Tres dientes.
  • Fragmentos de huesos largos como cúbito, tibia, fémur y húmero.

Según explicó el codirector del Proyecto Atapuerca, Andreu Ollé, estos restos aportan nueva información sobre la anatomía y la forma de vida de esta especie humana desaparecida.

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Nuevas pruebas del canibalismo en Homo antecessor

Uno de los aspectos más relevantes del descubrimiento es la confirmación de nuevas evidencias de canibalismo en Homo antecessor.

Algunos fósiles muestran marcas producidas durante el proceso de descarnado de los cuerpos, señales que indican que los restos fueron manipulados por otros individuos.

La codirectora del proyecto, Marina Mosquera, destacó que la principal novedad de esta campaña es la aparición de restos de adultos canibalizados, algo prácticamente desconocido hasta ahora.

Aunque ya se había encontrado algún fósil adulto en Gran Dolina, la mayoría de los restos recuperados pertenecían a individuos jóvenes. Los nuevos hallazgos indican que esta práctica también afectó a adultos, cuyos huesos aparecen muy fragmentados.

El misterio del canibalismo: ¿conflictos entre grupos humanos?

Los investigadores continúan estudiando por qué los Homo antecessor practicaban el canibalismo. Una de las hipótesis que se manejan actualmente es que pudiera estar relacionado con conflictos entre poblaciones.

Marina Mosquera explicó que los grupos humanos podrían haber competido por el territorio y los recursos, provocando enfrentamientos entre comunidades.

Aunque por ahora no existen pruebas definitivas de violencia directa en los restos encontrados, Andreu Ollé señala que la fragmentación de los huesos y las evidencias de manipulación sugieren que algunos individuos pudieron haber muerto en episodios violentos, una posibilidad que todavía debe ser confirmada.

Atapuerca, un referente mundial de la evolución humana

Además de los fósiles humanos, el yacimiento de Gran Dolina ha proporcionado una importante colección de herramientas de piedra y restos de fauna, permitiendo reconstruir con gran detalle cómo vivían estos grupos humanos hace cientos de miles de años.

Los nuevos descubrimientos consolidan a Atapuerca como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo, fundamental para comprender la evolución humana, la llegada de los primeros europeos y el comportamiento de nuestros antepasados.

La investigación sobre Homo antecessor continúa ofreciendo respuestas, pero también plantea nuevas preguntas sobre cómo eran, cómo sobrevivían y cómo se relacionaban los primeros habitantes de Europa.

Redacción