Durante la tarde de ayer, 5 de julio, el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid respiraba expectación antes del esperado concierto de Katy Perry en el Río Babel 2026, gran reclamo del cartel de esta edición. Cerca de las 22:30 un vídeo de Katy corriendo se proyectó en un móvil gigante y sonaron los primeros compases de California Gurls, el recinto estalló. A partir de ahí, la estadounidense hizo exactamente lo que prometía: convertir hora y media de concierto en una sucesión de himnos pop.
Lejos de buscar rarezas, Katy Perry apostó por un repertorio infalible: Teenage Dream, Last Friday Night (T.G.I.F.), Dark Horse, E.T., Part of Me o Hot N Cold fueron cayendo uno tras otro mientras miles de asistentes cantaban a pleno pulmón cada estribillo. También hubo espacio para su etapa más reciente con Lifetimes, además de un respiro con Legendary Lovers, uno de los pocos momentos pausados de un espectáculo en el que la artista prefirió dejar que el público llevara el peso de muchas canciones, cantando menos de lo habitual, pero divirtiéndose como siempre.
La gira de Katy Perry demuestra que no hace falta trasladar una producción mastodóntica para ofrecer un gran espectáculo. Todo está pensado para mantener el ritmo, enlazando canciones casi sin pausas y priorizando el entretenimiento de principio a fin.
El despliegue visual fue constante, la artista realizó tres cambios de vestuario, uno de ellos con los colores de la bandera española. Además, estuvo acompañada por un numeroso cuerpo de baile que se transformó en culturistas, astronautas y aliens, entre otros personajes, y utilizó un atrezo tan llamativo como un ordenador portátil que ocupaba medio escenario, con el que interactuó con los fans de las primeras filas, o una botella hinchable gigante desde la que se lanzó sobre el público.
Tampoco faltaron los guiños a Madrid, Perry se animó a hablar algunas palabras en un español «regulero», despertando las risas y los aplausos del público, antes de afrontar el tramo final de un concierto que confirmó por qué sigue siendo una de las grandes estrellas del pop.
Más allá del concierto de Katy Perry, Río Babel 2026 confirmó el gran momento que atraviesa el festival madrileño. Lo que comenzó como una propuesta centrada en el mestizaje musical se ha convertido en una de las grandes citas del verano español, capaz de combinar artistas internacionales con algunos de los nombres más destacados del panorama nacional e iberoamericano.
El cartel volvió a reflejar esa diversidad con actuaciones de The Offspring, Amaia, Molotov, Bomba Estéreo, La Casa Azul, La Pegatina, Chambao, La M.O.D.A., Bandalos Chinos o Yami Safdie, consolidando la personalidad de un festival que cada año amplía su alcance.
Para Katy, el broche llegó con Firework, convertida en una auténtica fiesta gracias a un cañón gigante de espuma que cubrió de blanco las primeras filas. Fue el cierre perfecto para un concierto divertido, dinámico y diseñado para que el público no dejara de cantar.
Bastó con una colección de canciones que han acompañado a millones de personas durante más de quince años, una artista disfrutando de ellas con evidente complicidad y un público dispuesto a devolverle cada palabra desde el otro lado. En un verano repleto de grandes giras internacionales, Katy Perry volvió a demostrar en Madrid la artista que es, disipando las dudas sobre si es o no apta para el panorama musical actual.
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