Manuel Arjona, integrante de la formación original de Locomía, falleció este miércoles a los 58 años en Viladecans (Barcelona), según confirmaron personas cercanas al artista. Su muerte supone la pérdida de uno de los rostros más representativos del grupo que marcó la música y la estética del pop español de finales de los años ochenta. Por el momento no se han dado a conocer las causas del fallecimiento.
Arjona fue una pieza fundamental en el nacimiento de Locomía, un proyecto impulsado por Xavier Font en la Ibiza de los años ochenta. Allí encontró un entorno de libertad que transformó su vida personal, ya que hasta entonces había ocultado su orientación sexual. El grupo destacó por su imagen innovadora, sus espectaculares abanicos y una propuesta escénica que rompió con los moldes de la época, convirtiéndose en un símbolo de modernidad en plena efervescencia de la Movida.

Tras triunfar como animadores en las discotecas ibicencas, la banda dio el salto a la música de la mano del productor José Luis Gil. Canciones como Locomía, Rumba Samba Mambo o Gorbachov impulsaron su éxito en España y Latinoamérica. Además de su impacto musical, el grupo abrió camino a muchos jóvenes para vivir con mayor libertad su identidad sexual, convirtiéndose en un referente cultural de aquella generación.
Sin embargo, el éxito estuvo acompañado de conflictos internos, problemas personales y disputas entre representantes y discográficas que acabaron debilitando el proyecto. Arjona reconoció años después que la ruptura con su equipo de representación fue un grave error y también expresó sentirse utilizado durante parte de su trayectoria. A pesar de las dificultades, permaneció vinculado a Locomía durante más de tres décadas, siendo uno de sus miembros más comprometidos.
En los últimos años, Manuel Arjona había optado por una vida tranquila, alejado de los escenarios y dedicado a la pintura y al cuidado de su familia. El reciente resurgimiento de Locomía no despertó su interés por regresar a la formación. Quienes compartieron carrera con él lo recuerdan como un artista elegante, reservado y de gran calidad humana, cuyo legado permanecerá ligado a una de las historias más singulares del pop español.
Redacción (Agencias).




