El cantante norteamericano Chris Isaak (i), que este viernes celebra su 70 cumpleaños, durante el concierto que ofrece en el BBK Legends, en Bilbao. EFE/Luis Tejido
El cantante estadounidense Chris Isaak volvió a demostrar su magnetismo en la primera jornada del festival BBK Legends, celebrado en Bilbao, con un concierto de unos 110 minutos en el que combinó nostalgia, ironía y su característico rock clásico. A sus 70 años recién cumplidos, el artista sigue manteniendo intacta su capacidad para seducir al público a base de estilo, humor y grandes canciones.
Antes de la actuación principal, el escenario del Bilbao Arena acogió a Dea Matrona y Cracker, que cumplieron con solvencia su papel como teloneros en una noche marcada por la mezcla de curiosidad y expectativa del público.
Ambas formaciones prepararon el ambiente para la llegada de Isaak, ante una audiencia que llenaba parcialmente el recinto en una jornada marcada también por el calor dentro del pabellón.
El concierto comenzó a las 22:21 horas, cuando Chris Isaak apareció en el escenario acompañado por su inseparable banda, Silvertone. Vestido con traje oscuro, camisa blanca y corbata, el artista californiano ofreció una actuación sobria y elegante en el Bilbao Arena, un recinto que registró amplios espacios libres pero una entrega total por parte del público.
Desde los primeros temas, con canciones como ‘Beautiful Homes’ y ‘Somebody’s Crying’, Isaak dejó claro que su propuesta sigue fiel a su estilo: baladas de rock clásico con una fuerte carga emocional y un sonido reconocible al instante.
Uno de los momentos más cercanos llegó cuando bajó al foso para interpretar ‘Waiting’, rompiendo la distancia con los fans y reforzando su imagen de artista accesible y carismático.
El repertorio incluyó algunos de los temas más emblemáticos de su carrera, como ‘Blue Hotel‘, ‘Lie to Me‘ o la siempre esperada ‘Wicked Game‘, recibida con entusiasmo por un público que la coreó como si fuera la primera vez.
La interpretación de este clásico volvió a evidenciar el impacto cultural de una canción que trascendió su época y se mantiene como uno de los grandes himnos del rock romántico.
El concierto también dejó espacio para versiones de grandes clásicos como ‘Oh, Pretty Woman‘ de Roy Orbison o ‘Can’t Help Falling in Love‘ de Elvis Presley, reforzando la conexión de Isaak con la tradición del rock and roll más clásico.
En un ambiente festivo, el artista celebró además su reciente cumpleaños sobre el escenario, acompañado por su banda y el público, que le cantó el cumpleaños feliz entre tarta y velas.
En total, Chris Isaak ofreció cerca de una treintena de canciones en un espectáculo que volvió a girar en torno a sus grandes temas de amor y desamor. Un repertorio que, como es habitual en su carrera, alterna entre la melancolía y el ritmo, entre la emoción y el baile.
Más allá del paso del tiempo, el artista demostró en Bilbao que su fórmula sigue funcionando: elegancia, ironía y canciones que siguen conectando con varias generaciones de público.
Redacción
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