Un lípido ocular abre una nueva vía contra la pérdida de visión

Un estudio internacional identifica la erucamida como posible clave para frenar enfermedades degenerativas de la retina

Un equipo del Scripps Research Institute ha identificado una molécula grasa natural presente en el ojo, la erucamida, que podría desempeñar un papel clave en la protección de la retina frente al daño degenerativo. El hallazgo, publicado en la revista Nature Neuroscience, sugiere que esta sustancia podría abrir una nueva vía terapéutica para ralentizar enfermedades como la retinosis pigmentaria, la retinopatía diabética o la degeneración macular asociada a la edad.

Según el estudio, los niveles de erucamida disminuyen cuando comienza el deterioro de los fotorreceptores, las células responsables de captar la luz. En modelos preclínicos, la administración de esta molécula mediante nanopartículas logró activar respuestas celulares vinculadas a la estabilidad del tejido retiniano, lo que apunta a un posible efecto protector frente a la progresión de la enfermedad.

La investigación, desarrollada junto a la University of California, San Diego y el Lowy Medical Research Institute, propone un enfoque innovador: en lugar de intentar reparar directamente las células dañadas, se busca reforzar los mecanismos naturales de defensa de la retina.

Uno de los hallazgos más relevantes es la implicación de las células inmunes de la retina, que al activarse liberan señales relacionadas con la estabilización neurovascular, ayudando a mantener la estructura del tejido y su irrigación. Aunque el estudio no muestra una reversión del daño, sí observa una ralentización de la degeneración y una preservación parcial de la función retiniana.

Los investigadores también han identificado la proteína TMEM19 como pieza clave del mecanismo. Cuando su actividad se reduce, desaparecen los efectos protectores de la erucamida, lo que refuerza su papel dentro de esta nueva vía molecular.

El trabajo abre así una línea de investigación prometedora: explorar moléculas ya presentes en el organismo como posibles terapias para enfermedades oculares sin tratamiento curativo eficaz, un campo donde la ciencia busca todavía soluciones más duraderas.

Redacción (Agencias).