Animal print es uno de esos libros que no se leen desde la comodidad, sino desde la alerta. Irene Cuevas firma una colección de relatos feroces, hipnóticos y profundamente físicos en los que los cuerpos mutan, se camuflan, se defienden, desean, atacan y, aun así, siguen buscando ternura. Publicado por Reservoir Books, el libro confirma a la autora madrileña como una de las voces más singulares de la narrativa española actual.
El punto de partida es tan sugerente como inquietante: ¿qué animal somos cuando dejamos de fingir que estamos domesticados? En estas historias hay adolescentes que se disfrazan, niñas que esconden la violencia bajo la piel, víctimas que aprenden a enseñar los dientes y personajes que descubren que la jungla no está fuera, sino debajo de la ropa, del maquillaje, del lenguaje y de todo aquello que utilizamos para parecer civilizados.
Un libro de relatos sobre el deseo, la herida y la identidad
Animal print trabaja con materiales incómodos y muy contemporáneos: el deseo, la identidad, la maternidad, la crueldad, el miedo, la infancia, el daño y la necesidad de ser amado incluso cuando todo parece empujar hacia la defensa o la violencia. Irene Cuevas construye una serie de fábulas modernas en las que lo animal no funciona como simple metáfora, sino como una forma de revelar aquello que los personajes no pueden decir de otro modo.
La autora escribe con una prosa afilada, lírica y muy visual. Sus relatos tienen algo de arañazo y algo de caricia: incomodan, seducen, golpean y, al mismo tiempo, dejan una extraña sensación de belleza. En Animal print lo salvaje no aparece como una amenaza exterior, sino como una verdad íntima. Bajo cada piel hay otra piel. Bajo cada gesto, otro instinto. Bajo cada personaje, una criatura esperando su momento para revelarse.
La jungla está dentro
Uno de los grandes aciertos del libro está en su capacidad para mezclar oscuridad y ternura. Animal print habla de cuerpos atravesados por el deseo y por la violencia, pero también de la necesidad de encontrar amor en lugares torcidos, frágiles o inesperados. Sus historias se mueven entre lo perturbador y lo poético, entre lo cotidiano y lo extraño, entre la herida y el impulso de sobrevivir.
Irene Cuevas plantea un universo narrativo en el que las categorías se vuelven inestables: víctimas y verdugos intercambian posiciones, lo humano y lo animal se confunden, la inocencia se llena de colmillos y la ternura puede convivir con la ferocidad. El resultado es un libro breve, intenso y adictivo, de esos que dejan imágenes persistentes mucho después de cerrar la última página.
Una lectura para quienes buscan literatura con garra
Animal print es una propuesta especialmente recomendable para lectores que disfrutan de la narrativa contemporánea arriesgada, del relato literario, de las atmósferas inquietantes y de las voces que no buscan agradar a toda costa. Es un libro sobre la identidad, la otredad y la transformación, pero también sobre el amor como impulso obstinado, incluso cuando aparece deformado por el miedo, la rabia o la necesidad.
Hay libros que se limitan a contar historias y otros que parecen observarnos desde el otro lado de la página. Animal print pertenece claramente al segundo grupo. Irene Cuevas no domestica a sus criaturas: las deja respirar, morder, amar y mostrarse en toda su contradicción.

Sobre la autora
Irene Cuevas nació en Madrid en 1991. Estudió Derecho y un máster en Estudios Literarios en la Universidad Complutense de Madrid, además del máster de Narrativa de la Escuela de Escritores. Algunos de sus relatos han aparecido en antologías de nueva narrativa española y su primera novela, Un momento de ternura y de piedad, fue publicada por Reservoir Books en 2024. También ha ejercido como profesora de escritura creativa, relato, poesía y novela, y colabora habitualmente con textos culturales.




