Un estudio alerta de que muchos niños con pérdida auditiva se sienten aislados durante el recreo, uno de los momentos clave para socializar en el colegio.
Mientras para muchos alumnos el recreo es sinónimo de diversión, juegos y conversaciones con amigos, para otros puede convertirse en un momento de aislamiento. Así lo pone de manifiesto una investigación centrada en menores con pérdida auditiva, que revela que la llamada «sordera invisible» también afecta de lleno a las relaciones sociales dentro del entorno escolar.
El estudio destaca que numerosos niños con dificultades auditivas encuentran obstáculos para seguir conversaciones en espacios abiertos y ruidosos como el patio del colegio. Aunque en clase suelen contar con más apoyos y recursos, durante el recreo las condiciones cambian y la comunicación se vuelve mucho más complicada.
Los expertos advierten de que esta situación puede provocar que algunos menores se sientan excluidos de juegos, bromas o actividades grupales, afectando no solo a su participación social, sino también a su bienestar emocional. La dificultad para escuchar en ambientes con mucho ruido puede generar sentimientos de soledad, frustración e incluso una menor autoestima.
Además, las organizaciones vinculadas al ámbito de la discapacidad recuerdan la importancia de visibilizar estas realidades que a menudo pasan desapercibidas. La pérdida auditiva no siempre es evidente a simple vista, pero sus consecuencias pueden tener un impacto significativo en la vida diaria de quienes la padecen.
Por ello, los especialistas reclaman que los centros educativos sigan avanzando hacia entornos más inclusivos, donde no solo se garantice el aprendizaje dentro del aula, sino también la participación plena de todos los alumnos en espacios de convivencia tan importantes como el recreo.
Porque, al fin y al cabo, sentirse parte del grupo también forma parte de la educación.
Redacción (Agencias).




