Un estudio revela que los prehistóricos de Eurasia comían insectos de forma accidental, no como parte habitual de su dieta
Puede que hoy lo de comer insectos nos suene a tendencia foodie… pero en la prehistoria la historia era muy distinta. Un nuevo estudio apunta a que los humanos prehistóricos de Eurasia consumían insectos “por accidente”, y no porque formaran parte habitual de su dieta.
La investigación, difundida por Servimedia, sugiere que estos pequeños animales llegaban al organismo humano de forma involuntaria, probablemente al ingerir plantas, alimentos o incluso carne contaminada con ellos. Es decir, nada de recetas exóticas: los insectos eran más bien un “extra inesperado” en el menú.
Los científicos han llegado a esta conclusión tras analizar restos arqueológicos, donde han encontrado evidencias de consumo, pero sin señales claras de que hubiera una búsqueda activa de insectos como alimento principal. Esto desmonta en parte la idea de que nuestros antepasados los consumían de forma regular o intencionada.
Eso sí, el estudio no descarta que en algunos contextos sí se aprovecharan como recurso. Pero en general, todo apunta a un consumo ocasional y fortuito, muy lejos de lo que hoy se plantea como alternativa sostenible en la alimentación.
Y es que, aunque actualmente más de 2.000 millones de personas en el mundo comen insectos, su aceptación sigue siendo sobre todo cultural.
Así que la próxima vez que veas una barrita de proteína hecha con grillos, piensa esto: nuestros ancestros ya “probaban” los insectos… pero sin saberlo.
Redacción (Agencias).




