La inseguridad laboral ya afecta a casi toda una generación de trabajadores

Un estudio revela que el síndrome del impostor sigue creciendo en España y golpea especialmente a quienes afrontan nuevos retos profesionales o puestos de responsabilidad.

Sentir que no eres lo suficientemente bueno para tu trabajo, pensar que tus logros son cuestión de suerte o vivir con el miedo constante a que alguien descubra que “no mereces estar ahí”. Aunque parezca algo puntual, cada vez más profesionales en España conviven con esta sensación. Y los datos empiezan a preocupar.

Según un estudio reciente, nueve de cada diez españoles han sufrido el llamado síndrome del impostor en algún momento de su vida laboral, una realidad que afecta tanto a perfiles jóvenes como a trabajadores con años de experiencia.

Este fenómeno psicológico provoca que muchas personas sean incapaces de reconocer sus propios méritos y vivan con una sensación permanente de inseguridad profesional. Entre los síntomas más habituales aparecen el miedo al fracaso, la autocrítica excesiva, el estrés constante o la dificultad para asumir nuevas responsabilidades.

Lo llamativo es que no siempre afecta a quienes tienen menos preparación. De hecho, los expertos señalan que muchos de los casos se dan entre profesionales altamente cualificados o con cargos de responsabilidad, que pese a acumular éxitos siguen sintiendo que no están a la altura.

La llegada a un nuevo empleo es uno de los momentos más delicados. Cerca del 40% de los trabajadores reconoce haber experimentado este sentimiento al comenzar una nueva etapa profesional, especialmente entre perfiles júnior o personas con menos experiencia.

Más allá del impacto emocional, las consecuencias también llegan a las empresas. La falta de confianza puede reducir la productividad, frenar la innovación y dificultar el trabajo en equipo, especialmente cuando quien sufre este problema ocupa posiciones de liderazgo.

En redes sociales, además, son muchos los trabajadores que comparten experiencias similares. Desde recién graduados que dudan de sus capacidades hasta profesionales con más de diez años de experiencia que reconocen seguir sintiendo esa inseguridad cada vez que afrontan nuevos desafíos.

Los especialistas recomiendan fomentar entornos laborales donde se reconozcan los logros, exista un feedback constante y se normalice hablar de salud mental en el trabajo. Porque, aunque la sensación sea muy real para quien la vive, la mayoría de las veces el verdadero problema no es la falta de talento, sino la dificultad para reconocerlo.

Redacción (Agencias).