Dani Martín ha convertido este viernes el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza en un viaje directo a los años de El Canto del Loco. Más de 7.000 personas han coreado himnos de varias generaciones en un concierto marcado por la nostalgia, la emoción y un mensaje claro del artista: “Yo digo sí a la paz”.
Desde los primeros acordes de ‘Zapatillas’ y ‘Volverá’, el público se ha entregado a un repertorio lleno de clásicos como ‘Son sueños’, ‘Puede ser’, ‘Una foto en blanco y negro’, ‘Peter Pan’ o ‘Insoportable’, combinados con canciones de su etapa en solitario.
El cantante también ha querido mirar al pasado y recordar el vínculo especial con Zaragoza, una de las primeras ciudades que apostó por El Canto del Loco cuando apenas estaban empezando. Y el cariño ha sido mutuo: el recinto ha respondido cantando cada palabra y acompañando al artista durante más de dos horas de concierto.
Uno de los momentos más celebrados ha llegado cuando Dani Martín ha hablado de perseguir los sueños pese a las inseguridades. “No tenía una gran voz, no sabía tocar bien la guitarra… pero perseguí mi sueño cada día”, ha dicho antes de reivindicar la sensibilidad, la autenticidad y la importancia de no perder la verdad de uno mismo.
La parte más emotiva de la noche ha llegado cuando el cantante ha bajado entre el público para interpretar ‘La suerte de mi vida’ y ‘Peter Pan’, rodeado de abrazos, lágrimas y móviles grabando el momento.




