Aves marinas en jaque: el océano se calienta demasiado rápido para su supervivencia

Un estudio de la Universidad de Reading advierte que el cambio climático podría reducir el área de distribución de más del 70% de las especies y llevar a varias al borde de la extinción antes de 2100.

El cambio climático no solo está alterando el clima que conocemos: también está empujando a algunas de las viajeras más expertas del planeta al límite de sus capacidades. Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Reading (Reino Unido) y publicado en Nature Climate Change pone el foco en las aves marinas y el futuro que les espera en un océano cada vez más caliente.

Según la investigación, más del 70% de las especies de aves marinas podrían reducir su área de distribución en el peor escenario climático. Y no es solo que tengan menos espacio: las especies más afectadas tendrán que recorrer distancias cada vez mayores para encontrar zonas donde sobrevivir.

Entre las más vulnerables, el estudio señala cuatro especies con un riesgo real de extinción a finales de siglo: el petrel de Galápagos, el petrel de Jouanin, la pardela de Newell y el paíño de vientre blanco.

Estas aves forman parte del grupo de los Procellariiformes (albatros, petreles, pardelas y paíños), uno de los más amenazados del planeta y clave para el equilibrio de los ecosistemas oceánicos. Su papel va mucho más allá de volar: ayudan en el ciclo de nutrientes marinos y, de forma indirecta, en la productividad de la pesca.

El equipo científico analizó más de 120 especies combinando datos evolutivos, registros climáticos antiguos y temperaturas oceánicas. Y hay una conclusión que lo cambia todo: las aves marinas no se “adaptan” reduciendo su tamaño como otras especies marinas, sino que reaccionan de otra forma. En vez de evolucionar físicamente, amplían sus rutas de vuelo y pierden territorio habitable.

“Las aves marinas han sobrevivido a cambios climáticos drásticos en el pasado, pero nunca a la velocidad que estamos viendo hoy”, explica uno de los investigadores, subrayando que el problema no es solo el cambio, sino la rapidez del mismo.

Y aquí está la clave del estudio: la velocidad del calentamiento es más importante que el propio aumento de temperatura. Las especies sometidas a cambios térmicos más rápidos en el pasado acabaron con rangos de distribución más pequeños y desplazamientos más largos.

De hecho, la tasa de cambio de temperatura explica alrededor del 35% de las diferencias en la distribución de las especies estudiadas. Y el dato que más preocupa: los océanos actuales se están calentando unas 10.000 veces más rápido que el ritmo al que estas aves han podido adaptarse a lo largo de su historia evolutiva.

Mientras que históricamente soportaban un calentamiento de apenas 0,00002 grados por década, hoy el océano avanza a unos 0,13 grados por década. Una diferencia que, en términos biológicos, es prácticamente un cambio de era… comprimido en décadas.

Redacción (Agencias).