Un estudio revela que la ganadería no sustituyó de inmediato a la caza y pesca

Los primeros pastores del este de África no abandonaron de inmediato la pesca, la caza y la recolección cuando el ganado llegó a la región. Esa es la principal conclusión de una investigación de la Universidad de Columbia Británica publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, que cuestiona la idea de que la transición a la ganadería implicó una dieta rápida y exclusiva basada en animales domésticos.

El estudio analiza restos humanos de entre hace 9.500 y 230 años en Kenia y Tanzania, con especial atención a la zona del lago Turkana. A partir de isótopos estables conservados en dientes, los investigadores reconstruyeron la alimentación de más de 100 personas y comprobaron que, hace unos 5.000 años, los primeros pastores mantenían una dieta muy diversa. Algunos consumían más carne de ganado, otros pescado o fauna salvaje, y muchos combinaban varias fuentes de alimento.

La investigación también revisó residuos orgánicos en vasijas antiguas, donde aparecieron grasas animales, pero apenas rastros de productos lácteos. Eso sugiere que el ganado era importante, aunque no necesariamente la base de la alimentación cotidiana. En paralelo, la evidencia apunta a que estas comunidades tomaban decisiones flexibles para adaptarse a un entorno cambiante y cada vez más seco.

Según los autores, este comportamiento tuvo valor práctico, depender de una sola fuente de alimentos en un clima inestable podía resultar arriesgado. La variedad dietética, en cambio, aumentaba las opciones de supervivencia. Con el tiempo, más de mil años después, las dietas sí se fueron especializando en algunas zonas del sur de Kenia y el norte de Tanzania, donde la ganadería ganó más peso gracias a entornos más estables.

El trabajo refuerza la idea de que la historia de la alimentación humana no fue lineal ni uniforme. La diversidad, más que la especialización inmediata, también formó parte del origen del pastoreo.

Redacción (Agencias)