A oscuras, de Thomas Pynchon

Tras más de una década de silencio narrativo, Thomas Pynchon vuelve a las librerías con A oscuras, una novela que confirma la vigencia de una de las voces más libres, esquivas y fascinantes de la literatura contemporánea. El nuevo libro del autor neoyorquino llega el 13 de mayo y lo hace envuelto en esa mezcla de misterio, paranoia, humor, crítica política y desbordante imaginación que ha convertido a Pynchon en un escritor de culto.

Considerado uno de los últimos grandes narradores estadounidenses vivos, Pynchon sitúa A oscuras en un momento especialmente convulso de la historia: los primeros años treinta del siglo XX. Estados Unidos atraviesa la Gran Depresión, la Ley Seca está a punto de ser derogada, Al Capone se encuentra en prisión y Europa comienza a asomarse al abismo del fascismo. En ese escenario incierto, oscuro y cargado de amenazas, el escritor construye una aventura tan disparatada como inquietante, tan divertida como ferozmente política.

El protagonista de la novela es Hicks McTaggart, un antiguo rompehuelgas reconvertido en detective privado que cree aceptar un encargo sencillo: localizar y rescatar a una rica heredera de Wisconsin. Pero en el universo Pynchon nada es sencillo, nada ocurre de forma lineal y nadie parece ser exactamente quien dice ser. Lo que empieza como un caso aparentemente rutinario acaba convirtiéndose en una travesía delirante que lleva a McTaggart desde Milwaukee hasta un transatlántico rumbo a Europa y, finalmente, hasta Hungría.

Por el camino, el protagonista tendrá que lidiar con nazis, agentes soviéticos, contraespías británicos, músicos de swing, médiums, grupos paramilitares y todo tipo de personajes tan excéntricos como peligrosos. Envuelto en una conspiración que no comprende y de la que no sabe cómo escapar, McTaggart solo parece tener una ventaja a su favor: vive el amanecer de la era de las big bands y, por azar o por destino, es un buen bailarín.

A oscuras funciona así como una novela de aventuras, una pieza de pulp fiction, una sátira política y una advertencia histórica. Pynchon mira al pasado para hablar del presente. La década de 1930 se convierte en un espejo deformante, pero reconocible, de nuestras propias incertidumbres: el avance de los autoritarismos, el poder del dinero, la manipulación de la vida cotidiana y la sensación de que todo está conectado por fuerzas invisibles que los individuos apenas pueden comprender.

La novela está atravesada por la idea de que el mundo se precipita hacia una nueva oscuridad. Uno de sus personajes lo resume con una frase que parece condensar todo el espíritu del libro: “Estamos a punto de entrar en una edad oscura, chico. Como mínimo mal iluminada”. En ese territorio de sombras, Pynchon despliega una prosa irónica, burlona y profundamente libre, capaz de saltar de la amenaza fascista al humor absurdo, de la intriga internacional al disparate sobrenatural, del jazz a los vampiros, de la mafia estadounidense a la Europa de entreguerras.

Uno de los grandes símbolos de la novela es precisamente la figura del vampiro. La presencia de Drácula, el recuerdo de Béla Lugosi y la aparición de grupos fascistas que invocan imaginarios oscuros y violentos permiten a Pynchon construir una red de significados que el lector debe interpretar. En sus páginas, como ocurre siempre en su literatura, las conexiones importan tanto como los hechos. Cada detalle puede ser una pista, una broma, una amenaza o una forma de resistencia.

La crítica internacional ha recibido A oscuras como uno de los grandes acontecimientos literarios del año. La novela ha sido bestseller de The New York Times, seleccionada como libro notable por medios como The New York Times, The Washington Post y Associated Press, y destacada entre los mejores libros del año por publicaciones como Los Angeles Times, TIME, The Guardian, The New Republic, Vulture y LitHub. En España, Eduardo Lago la ha definido como “un torbellino delirante” y “pulp fiction en estado puro”.

Pero más allá del entusiasmo crítico, A oscuras tiene la fuerza de los libros que llegan en el momento adecuado. Pynchon vuelve cuando el mundo parece haber alcanzado, una vez más, algunas de las pesadillas que él lleva décadas imaginando. Y lo hace con una novela breve, ágil, divertida y profundamente inquietante, en la que el humor no suaviza la amenaza, sino que la vuelve todavía más incómoda.

Thomas Pynchon nació en Nueva York en 1937 y es uno de los escritores más importantes y misteriosos de la literatura estadounidense. Estudió ingeniería y literatura en la Universidad de Cornell, trabajó redactando folletos técnicos para Boeing y ha construido una obra fundamental formada por títulos como V., La subasta del Lote 49, El arco iris de gravedad, Vineland, Mason y Dixon, Contraluz, Vicio propio, Al límite y el volumen de cuentos Un lento aprendizaje. Su aversión a las entrevistas, a las fotografías y a las apariciones públicas ha alimentado su leyenda hasta convertirlo en uno de los autores más enigmáticos del planeta. Incluso su parodia en Los Simpson, con una bolsa de papel en la cabeza, forma ya parte de la mitología popular que rodea a un escritor tan esquivo como imprescindible.