Copiar al colega, la clave inesperada del reino animal

Un estudio revela cómo estas aves urbanas comparten información para sobrevivir mejor

Vale, esto no es solo cosa de humanos: en el mundo animal también se aprende “mirando al de al lado”. Y los protagonistas de esta historia son los loros. Un estudio ha demostrado que los loros salvajes aprenden a comer nuevos alimentos imitando a sus compañeros, algo clave para no meterse en problemas… literalmente.

Cuando una de estas aves se encuentra con comida desconocida, tiene dos opciones: probar suerte o pasar de largo. Pero aquí entra el factor grupo. Los loros observan a otros miembros de su comunidad para decidir si ese alimento es seguro, lo que permite que la información se extienda rápidamente entre ellos.

La investigación, realizada con más de 700 cacatúas en Australia, fue bastante curiosa: los científicos introdujeron almendras “raras” (pintadas de colores) y entrenaron a unas pocas aves para que las comieran. ¿El resultado? En solo 10 días, cientos de loros ya habían aprendido a comer ese nuevo alimento gracias al aprendizaje social.

Pero hay más detalles que molan:

  • Los machos tendían a copiar a otros machos, mientras que los adultos aprendían más de sus compañeros habituales.
  • Los más jóvenes eran más “conformistas”, siguiendo lo que hacía la mayoría.
  • Incluso copiaban la forma de abrir la comida, no solo el qué comer.

En resumen, esto confirma algo potente: el conocimiento en estas aves no va solo por instinto, también se transmite socialmente, casi como una especie de cultura animal. Y probablemente, esa capacidad de aprender rápido unos de otros es lo que les permite adaptarse tan bien a entornos urbanos.

Redacción (Agencias).