Una misión arqueológica egipcia ha descubierto una gran estatua incompleta que podría pertenecer al faraón Ramsés II, en un yacimiento situado al norte de El Cairo. El hallazgo se produjo en la zona de Tel al Faraon, en la provincia de Al Sharquiya, antigua ubicación de la ciudad de Imet. Se trata de uno de los descubrimientos más relevantes en la región en los últimos años, según han señalado las autoridades egipcias.

De acuerdo con el Consejo Supremo de Antigüedades, la estatua constituye un valioso testimonio para comprender la actividad religiosa y política durante el Imperio Nuevo, un periodo clave de la historia egipcia entre los siglos XVI y XI a.C. Además, el hallazgo aporta información sobre el fenómeno de traslado y reutilización de esculturas reales en templos y complejos religiosos, una práctica habitual en aquella época.
La pieza, que pesa entre cinco y seis toneladas y mide unos 2,20 metros, se encuentra en mal estado de conservación y carece de su parte inferior, lo que ha complicado su identificación definitiva. Los primeros estudios apuntan a que la estatua no se originó en el lugar donde fue encontrada, sino que habría sido trasladada desde Per-Ramsés —capital del reino durante el reinado de Ramsés II— para ser reutilizada en otro contexto religioso.
Ante la relevancia del descubrimiento, las autoridades han trasladado la estatua a un almacén museístico para iniciar su restauración urgente, con el objetivo de garantizar su conservación. Este hallazgo se suma a otros recientes en la misma región, como una estela con una copia inédita del Decreto de Canopo, lo que confirma la riqueza arqueológica de la zona y su importancia para seguir desentrañando la historia del Antiguo Egipto.
Redacción (Agencias).




