
Un amplio estudio científico ha puesto de relieve la importancia de los hábitos diarios en la prevención del deterioro cognitivo. La actividad física regular y dormir entre siete y ocho horas pueden reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar demencia en la edad adulta, según un metaanálisis publicado en la revista PLOS One. La investigación ha sido liderada por el equipo de Akinkunle Oye-Somefun, de la Universidad de York.
El trabajo analizó datos procedentes de 69 estudios con millones de participantes mayores de 35 años, todos ellos inicialmente sin deterioro cognitivo. Los investigadores evaluaron la relación entre tres factores clave —actividad física, sedentarismo y duración del sueño— y la aparición posterior de demencia, aportando una visión más completa sobre cómo el estilo de vida influye en la salud cerebral a largo plazo.
Los resultados muestran que mantenerse activo tiene un impacto especialmente relevante. Las personas con actividad física habitual presentan un 25% menos de riesgo de desarrollar demencia, mientras que permanecer sentado durante más de ocho horas al día aumenta ese riesgo de forma considerable. Estos datos refuerzan la necesidad de reducir el sedentarismo en la vida cotidiana.

En cuanto al descanso, el estudio advierte sobre los extremos. Dormir menos de siete horas o más de ocho se asocia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo en comparación con un descanso adecuado. Un sueño equilibrado se consolida así como un factor clave para proteger la salud del cerebro, junto con la práctica regular de ejercicio.
Actualmente, se estima que unos 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo, una cifra que podría aumentar notablemente en los próximos años. Ante la limitada eficacia de los tratamientos, los expertos subrayan la importancia de la prevención mediante hábitos saludables, destacando que pequeñas decisiones diarias pueden marcar una diferencia significativa en el riesgo de padecer esta enfermedad.
Redacción (Agencias).




