¿Sabías que cambiar media hora de sofá por una siesta extra o un poco de movimiento podría marcar la diferencia en la salud de los adolescentes? Según un estudio, los jóvenes que reducen su tiempo sentado, ya sea durmiendo más o haciendo ejercicio moderado‑vigoroso, pueden mejorar su sensibilidad a la insulina, una de las claves para frenar la aparición de la diabetes tipo 2.
La resistencia a la insulina ocurre cuando el cuerpo necesita producir más de esta hormona para gestionar la glucosa, lo que con el tiempo puede evolucionar hacia la diabetes tipo 2, especialmente si hay factores como inactividad o sobrepeso. Sustituir tan solo 30 minutos al día de comportamientos sedentarios por un poco de movimiento —como una caminata rápida, jugar a tu deporte favorito o una sesión de bici— o incluso dormir un poco más, ayudaría a que el organismo responda mejor a la insulina.
Dormir bien también juega un papel importante: las horas de descanso están vinculadas a procesos metabólicos que pueden influir en el apetito, el peso y la regulación de la glucosa, por lo que ajustarlas dentro de una rutina saludable suma puntos para mantener a raya enfermedades crónicas.
En resumen: animar a los adolescentes a moverse más y descansar bien no es solo cuestión de energía o ánimo —también puede ser una estrategia sencilla y eficaz para cuidar su salud metabólica desde ya.
Redacción. (Agencias).
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