España reduce casi a la mitad la mortalidad por cáncer de mama en 30 años

La tasa de mortalidad por cáncer de mama en España ha experimentado un descenso significativo en las últimas tres décadas, situándose como una de las más bajas entre los países desarrollados. Según los datos más recientes, entre 1990 y 2023, los fallecimientos han caído un 41,9 %, pasando de 23,9 a 13 por cada 100.000 habitantes. Este descenso refleja los avances en detección precoz y la eficacia de los tratamientos en el sistema sanitario español.

Sin embargo, el panorama global arroja cifras preocupantes. El último informe del Global Burden of Disease Study Breast Cancer Collaborators, publicado en The Lancet Oncology, estima que los nuevos casos en mujeres aumentarán un 34 % y las muertes un 44 % para 2050. En términos absolutos, se pasará de 2,3 millones de casos en 2023 a más de 3,5 millones, mientras que las muertes ascenderán de 764.000 a 1,4 millones. La carga más elevada recaerá en los países de renta baja y media, donde los diagnósticos tardíos y el acceso limitado a tratamientos de calidad elevan la mortalidad.

El estudio subraya que más de una cuarta parte de los años de vida saludable perdidos podrían evitarse con hábitos saludables, como mantener un peso adecuado, practicar ejercicio, reducir el consumo de carne roja y evitar el tabaco.

Entre los hallazgos globales destaca que, aunque los países de ingresos altos concentran la mayoría de los diagnósticos, las tasas de mortalidad han disminuido un 30 % desde 1990, mientras que en los países de ingresos bajos han aumentado prácticamente al doble. Además, la incidencia ha crecido entre mujeres jóvenes (20-54 años), lo que apunta a cambios en factores de riesgo y patrones de vida.

El informe insiste en la necesidad de un acceso equitativo a tratamientos innovadores, detección temprana y voluntad política para reducir las desigualdades y proteger la salud de las mujeres en todo el mundo.

Redacción (Agencias)